El viaje textual de la violencia de género

Los datos son diáfanos y escalofriantes: En la encuesta europea sobre violencia de género de 2022 se informaba de que:

EL 28,7% de mujeres de entre 16-74 años, sufrió de violencia de género. En España han sufrido esta violencia 4.806.054 mujeres que vivían en pareja. Nada más y nada menos.

En 1935 Frida Kahlo pintó un cuadro a partir de la noticia de un feminicidio: un hombre mató a una mujer de 20 puñaladas y en el juicio declaró que habían sido “unos cuantos piquetitos”. Es lo que se llama “minimización discursiva de la violencia”

Cuando una mujer confía su experiencia de la violencia ante una institución, lo hace mediante un relato que, si se trata de un proceso judicial, acabará en una sentencia que es, a su vez, otro relato.

EL” viaje textual” es la forma característica de la construcción del relato de la violencia de género en las instituciones. Con la declaración de una mujer ante la policía comienza el viaje textual del relato de la violencia que ella cuenta.

-Un agente lo transcribe en el acta que ella firma.

-En la instrucción, lo vuelve a contar ante un juez y un letrado lo transcribe.

-Tras la acusación del fiscal, ella lo vuelve a contar en el juicio oral.

-Finalmente, en la sentencia consta el último relato de los hechos.

El relato inicial de la mujer se va transformando y adaptando en las distintas fases por las que pasa en su tránsito por la instituciones.

¿ Cómo?

1. Relatos que se incluyen en las actas de declaración (lo narrado por las mujeres ante la policía” y en la instrucción)

Un hombre y una mujer: qué hacen, dicen, piensan; violencia física, psicológica, sexual.

1. Acciones puntuales y habituales:

“Me prohibía ponerme ropa ajustada y solo podía ir con él y sus amigos”, “cuando a él no le parecía bien algo que yo hacía, me pegaba”.

2. La selección de los hechos por fiscal y juez. Se suelen eliminar los habituales que se extienden en el tiempo y se mantienen solo los relevantes para la argumentación jurídica.

→ Tampoco se desarrollan las ”semillas narrativas”, hechos puntuales que o quedan lejos o porque se normalizaron o porque la mujer se avergüenza de ellos.

La violencia de género desborda las posibilidades narrativas de quien relata. A veces, también la capacidad de quien escucha.

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