Apuntes, 5

Borgen

En estos días en España, a raíz de las inéditas minorías parlamentarias que han resultado de las últimas elecciones, y de la necesidad de pactos para formar gobierno, muchos mencionan la serie danesa Borgen como motivo inspirador. Yo la vi entera y la verdad es que disfruté mucho con las vicisitudes de la primera ministra danesa, sus problemas políticos, personales y mediáticos,  y su resuelto convencimiento de ser decente y de ser fiel a sus principios y a sus votantes por encima de todo. Algo tan sencillo y claro y tan difícil de encontrar en la realidad española…

La ensoñación más dulce

Y sin embargo, @tlapil … Da la impresión, por tu manera contundente y clara de decir las cosas que hay una “ideología” anarquista. Pero no existe tal y la prueba más fácil es repasar las diversas y cambiantes “familias” de esa supuesta ideología: comunismo libertario, anarcoprimitivismo, anarcosindicalismo… Las utopías anarquistas son un camino que, como en los versos de Machado, se va haciendo al andar. Al no ser una ideología unitaria, tampoco tiene un lenguaje privado en el que ponernos de acuerdo. No existen lenguajes privados: se van haciendo de capas y amalgamas…

Hay anarquistas que votan, otras se concentran en la liberación de las mujeres, otros siguen queriendo retomar a la clase obrera como su sujeto social. Etcétera, etcétera. Y está bien que así sea: las utopías (en eso sí tienes razón) libertarias coinciden todas en eso que tú llamas la “nocividad del poder”. Pero ojo, sin oponerle la libertad individual (al fin y al cabo, eso hacen los liberales también), porque los individuos estamos construidos, como en un espejo, también de una estructura de poder (el consciente, la cámara del cerebro que interioriza las normas, el orden) y de un sinfín de yoes reprimidos, que no pudieron ser, que pugnan por ser, a veces verdaderas fieras enjauladas…

Del anarquismo yo me quedo más con la fértil idea del apoyo mutuo del gran Kropotkin, con la creatividad de la organización espontánea (me da igual que eso acabe en unos concejales que atinan a organizar un ayuntamiento de forma autónoma y asamblearia, o que se traduzca en una feliz convivencia de un clan trabado en el amor, como en una melaza..)

No hay estación término, no hay paraíso final: el tiempo se encarga de ello. Solo apeaderos, y, con suerte, espacios liberados por un tiempo y para una gente que ojalá sea largo y ojalá sean muchas. Pienso, pues, que es un error reducir el anarquismo a una sola idea, como en una cáscara de nuez. Lejos de aclararlo, lo achica y vuelve huraño y antipático, siendo, por el contrario, la ensoñación más dulce de los seres humanos…

Así era Deleuze

“Être de gauche c’est d’abord penser le monde, puis son pays, puis ses proches, puis soi; être de droite c’est l’inverse.”, que quiere decir más o menos: “Ser de izquierdas es, de primeras, pensar en el mundo, después en el país y el prójimo y, por último, en uno mismo: ser de derechas es hacerlo al revés”. Así era Deleuze…

Deleuze

La España vacía

Y sin embargo, haberlas, haylas. Voy a entrarle por otro lado. Leía hace unas horas un excelente reportaje de Tinta Libre sobre la España vacía, esa tremenda cantidad de pueblos y aldeas abandonados que no deja de aumentar desde que el franquismo propició las concentraciones urbanas por mor de su pretendida industrialización. La autora, entre otras cosas interesantes decía que los hijos y nietos de esos muchos miles de emigrantes rurales del interior vivían los recuerdos de sus orígenes de forma mítica, a través de los recuerdos orales de sus mayores campesinos. Muchas veces, mitificados más aún, por la desaparición de esos lugares, por inundaciones para hacer pantanos, por repoblaciones forestales del ICONA o por el abandono físico que los convirtieron en paredones y ruinas. Un poco, el melancólico mundo novelesco de Julio Llamazares (cuyo pueblo, en León, existe aún bajos aguas embalsadas)

Algo así, una identidad mítica basada en recuerdos heredados, pasa también con la memoria republicana en España. Los más proactivos buscadores de los restos de los miles de desaparecidos son ya nietos y biznietos.  Y todo ello pese al intento de genocidio franquista, por encima o por debajo del intento propagandístico masivo por ensuciar y borrar esa memoria…

Algo así imagino que puede ocurrir también con la memoria del movimiento obrero (sindicatos temibles, un movimiento anarquista que solo tiene parangón en España) en USA. Allí la represión fue brutal, a las bravas, como son las cosas por allí. La patronal no tuvo empacho en deslocalizarse de Este a Oeste para debilitar a los sindicatos, ni en infiltrarlos con mafias y policía. Solo podemos imaginar el machacamiento de la publicidad allí, desde los tiempos pioneros, o sufrir el obsesivo mensaje de la “misión” providencial del país para el mundo…

A pesar de todo ello, por lo que me voy enterando, esa memoria de lucha y orgullo renace, titubea, pero está viva por aquí, por allí …

Lectura y corrupción

Ignacio Sánchez-Cuenca ha explicado muchas veces que, de los factores que acostumbramos a relacionar con la corrupción (sistema electoral, reformas legislativas…) el único que los estudios demuestran que tiene una relación directa, de causa-efecto es, justamente, uno del que no se habla: la proporción de lectores de prensa (prensa independiente y crítica, se entiende). A mayor número de lectores por cada mil habitantes, menor índice de corrupción política. En España, el número de publicaciones independientes y críticas es mínimo y la cantidad de lectores es irrisoria. La consecuencia, en términos de corrupción, la tenemos a la vista.

Frente Popular de Judea

La película de los Monty Python “La vida de Bryan” hizo popular el ficticio Frente Popular de Judea para aludir a la difícil, por no decir imposible, unidad política de las izquierdas. En algunos medios españoles se ha vuelto a oír el término aplicado a ese hipotético frente popular formado por Podemos, IU (o parte de ella), Compromís y no sé cuantas de esas construcciones improvisadas y de nombres variables que llaman “confluencias”. Es demasiado fácil el paralelismo entre Bryan, hijo bastardo de un soldado romano y una feminista judía que nació el mismo día que Jesucristo y al que mucha gente confundía con el Mesías, y el líder de Podemos, pero es tentador. Falta, eso sí, la versión latina de consignas combativas como el “Romani, ite domum”, que, al menos, animarían un poco el cotarro. No, sino que en este otro Frente Popular de Judea todo es tan políticamente correcto que Iglesias presenta ahora a Podemos como ¡el nuevo partido del orden! en su afán irreal de atraerse los votos de los timoratos y bienpensantes. De modo que asistimos a otra nueva versión de la vida de Bryan pero acorde con estos tiempos políticos: desmayados y sin tensión, aburridos y cortesanos, insoportablemente insustanciales…

Políticos gárrulos

El consejero de Justicia de Andalucía se ha dejado caer con que “si sube Podemos, quiere decir que la sociedad está enferma”. En sus cortas luces de político gárrulo, ni se ha dado cuenta de que al decir semejante barbaridad, razonaba del mismo modo que los regímenes totalitarios, que siempre han declarado locos a los que se oponen a sus designios. Es sabido que la proliferación de hospitales psiquiátricos destinados a la “re-educación” de los desviados acompañó, en sus mejores momentos, a los regímenes estalinista, maoísta o norcoreano por citar solo tres casos muy conocidos.

En realidad, los conceptos de enfermedad o locura no se pueden entender más que, en términos estadísticos, como desviaciones o alteraciones de “lo normal”, como una curva que se sale de madre. Si “lo normal” en unas elecciones es que la gente vote a los partidos de siempre, a los del orden institucional, a los “normales”, nada más natural que considerar enfermos o locos a quienes quieren romper esa sana previsión. Así se entiende que, para el caso de este despejado consejero, los que piensan votar a Podemos están enfermos de acostarse…

Apuntes, 2

demonizacion-clase-obreraBárbaros o ilotas

Pierre Rosanvallon, en su La société des égaux, cita un artículo de Le journal des débats de 1831 como representativo de una asociación, común en la época, entre la clase obrera y los bárbaros. Traduzco:

Los bárbaros que amenazan la sociedad no están en el Cáucaso ni en las estepas de los Tártaros; están en las barriadas de nuestras ciudades manufactureras.

También, según el sociólogo francés, fue común el término ilota (los siervos de Esparta, un escalón por encima de los esclavos) para nombrar esa situación de enajenación social que se otorgaba al proletariado, “aquellos que han quedado fuera”, según Auguste Blanqui.

Los miserables son acusados, en estos años, de que su conducta desordenada es la causante de su triste condición social, con lo cual, queda justificada la desigualdad. La mala conciencia burguesa la explica una y otra vez como consecuencia de la imprevisión, el derroche, la corrupción, la gula o la afición a la bebida…

¿Heredan esa condición de ilotas, de bárbaros, los emigrantes poscoloniales contemporáneos? Tengo que leer, para profundizar en esto, La demonización de la clase obrera, de Owen Jones, sobre el odio a los chavs (¿equivalentes a nuestros canis, chonis o pelaos?) en la sociedad británica actual …

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Hablan y hablan sin cesar, pero no dicen nada…

La educación en España ha entrado en un laberinto como el del Minotauro, y lo que es peor: sin un hilo como el de Ariadna para reencontrar la salida. La enseñanza de la filosofía o la Música desaparecen de las enseñanzas medias. A lo que veo en un adelanto del programa electoral de Podemos, donde no se las menciona, van a seguir los despropósitos u ocurrencias de lunáticos: se habla ahí de introducir en la ESO una asignatura-cosa a la que llaman “Inteligencia emocional”. ¡Cuánto más hermosa y llena de sentido era la llamada de Piaget: “Más corazones para las aulas…”!

En ese mismo programa se reclama una enseñanza universal ¡desde los 0 años! La infancia expropiada, los niños criados y educados por funcionarios del Estado… ¡Qué grima!

A una de las “lumbreras” del pensamiento español, José Antonio Marina, asesor de estas cosas para alguno de los partidos políticos emergentes, embarcado en su particular visión de la necesaria reforma del sistema educativo, se le “ocurre” reinventar la rueda y recupera la vieja idea de relacionar los sueldos de los maestros con los resultados de sus alumnos. O sea, la productividad capitalista traducida en porcentajes de aprobados.

¿Pero con qué tipo de materia prima trabajamos los profesores y qué mercancía elaboramos y ponemos en el Mercado? Con los niños, naturalmente, una mercancía delicada y fundamental para la reproducción especializada de los trabajadores según las leyes de la competencia … Así de crudo, atrevámonos a decirlo.

Se aprende a pesar de todo esto, en los despistes o momentos mágicos, entre las líneas … Todo lo demás es la famosa historia llena de ruido y furia contada por un idiota, según el exacto diagnóstico sobre la historia humana de Shakespeare, hace ya cuatro siglos.

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Territorializarnos

Tal vez no deberíamos dejarnos enredar más por ese círculo vicioso de los derechos y deberes. Al plantear las cosas en términos de “derechos” adoptamos la configuración de una mónada o país cuyas fronteras están definidas por su contrario: los “deberes” o los “derechos de otro”. Ocurre así con todos los conceptos: cada uno se define por la negación de su complementario. Así “libertad”, definida (¿y cómo demonios se puede definir eso?) por su contrario “esclavitud”, solo que como, en realidad, la libertad es un término negativo, libertad de algo o frente a algo, su complementario -como aún enseñan- es el “libertinaje”, la libertad mal entendida, digamos…

En esta entrada del blog yo ensayaba otro intento de salir de esos cercos del pensamiento, con la ayuda de unas metonimias hechas con las manos, de tal manera que, frente a la mano que pide y la mano que da, un eje en el que los derechos son entendidos como reivindicaciones (la mano que pide) y su conquista como concesiones (la mano que da), solo queda como salida la mano que toma: la que conquista y coge. O, como lo decía Deleuze, de forma tan bonita: territorializarnos, desplegando nuestro deseo -conceptualmente, sentimentalmente, prácticamente- en los distintos territorios en que fluye la vida, haciéndonos nómadas cotidianos…

Es esa incitación a tomar las riendas de nuestras vidas, a autogestionarnos, a resolver nuestras cosas (un eco de esa llamada llegaba aún a la afirmación atribuida a Stallman, cuando afirmaba añorar los tiempos en que los hombres eran hombres y desarrollaban sus propios drivers) propia del anarquismo, la que siempre me ha hecho sentirme cercano del pensamiento libertario, del personalismo, del socialismo antiautoritario sin más paraíso que el seamos capaces de crear con nuestras propias manos, ocupando y desocupando el territorio de nuestro deseo …