La fotografía como herramienta de emancipación proletaria

Traduzco esta interesante entrada del blog de Vingtras, en Mediapart en la que, a raíz de su investigación sobre la correspondencia privada entre miembros de la Comuna de París, el autor descubre la importancia de la fotografía en la naciente conciencia de las clases trabajadoras, pues el viejo privilegio de ser protagonistas y propietarios de las imágenes artísticas se democratiza con el nuevo invento…

Por Vingtras.

Para ampliar el artículo de Monique Sicard sobre “las invenciones de la fotografía”, publicado en el número 57 de la revista “Médium”, vengo a compartir uno de los “descubrimientos” revelados en el volumen 2 de mi libro “Les 72 Immortelles” cuyo subtítulo es “el esbozo de un orden libertario”.

“La inesperada e impresionante irrupción, hace dos siglos, de un proceso de grabación, representación y conocimiento, de un nuevo medio, marca un hito cultural importante”, escribió Monique Sicard, investigadora del Instituto de Textos y Manuscritos Modernos del CNRS/ENS. Y añade: “Fue el verdadero punto de partida, si no de una nueva civilización, al menos de nuevas perspectivas sobre nuestro entorno humano, natural, cultural y técnico.”

Esto es exactamente lo que pude observar al revisar sistemáticamente toda la correspondencia privada de la Comuna a lo largo de mi trabajo heurístico sobre “Los 72 Inmortales “. Y este análisis de la intrusión de imágenes personales en la vida cotidiana de las clases trabajadoras de París en 1871, transformó mi punto de vista de que cambió hacia una mejor comprensión del problema revolucionario que es tanto actuar porque sabemos como saber porque actuamos.

En efecto, mientras que los retratos pintados o dibujados eran hasta entonces un privilegio reservado a las familias reales, a los aristócratas o a los burgueses ricos, por primera vez en la historia de la humanidad, un nuevo medio permitía a otros acceder a su imagen, a su representación.

Así, la clase obrera, los artesanos, los empleados y los sirvientes tuvieron ahora la oportunidad de inmortalizar la imagen del antepasado, la esposa, el niño o incluso las celebraciones familiares o los encuentros amistosos en el barrio…. sobre fotografías que estaban modestamente enmarcadas y que adornaban la parte superior de las chimeneas o las paredes de la sala de estar: ¡existían!

La gente ya no era sólo una palabra que se podía leer en un cartel o folleto, sino que se había convertido en una imagen. El trabajador anónimo se convirtió en alguien.

Esta conciencia colectiva aparece en muchas cartas, algunas de las cuales fueron llevadas en estos globos que escaparon de la ciudad sitiada para dar noticias en las provincias…..

En contraste con las malas tradiciones individualistas, la fotografía ha desempeñado paradójicamente el papel de catalizador del deseo colectivo.

De ahí el nacimiento de un (tímido) tropismo1 libertario.