Esto lo escribí en 1994, en una revistilla escolar que saqué, con alumnos y compañeros, en el IES Cuenca Minera, de Riotinto, a la que puse el nombre de un villancico muy popular en esa comarca: “El Gallo Blanco”.
Ya he olvidado de qué iban aquellas telenovelas que menciono. Ni siquiera esta Kasandra que tan apasionadamente defiendo, ha dejado mayor huella en mí. En fin, a pesar de la escritura vehemente que era la mía en aquel tiempo, y que se ha atemperado con los años, creo que esta defensa del folletín se sigue defendiendo bien ella sola… O eso espero.
Yo también defiendo a Kasandra, como Manrique, frente a la cobardía o la indiferencia de los demás. Contra el escándalo de los intelectuales fariseos, que condenan el folletín a la cadena perpetua de la subliteratura, defiendo a Kasandra, a La Dama de Rosa, a Cristal, de tanta calumnia levantada contra ellas. Defiendo su inocencia y denuncio el complot de silencio que las envuelve. Acuso al falso ángel que, con una aristocrática espada de fuego, las expulsa del paraíso de los cultos, cubriéndolas de culpa y vergüenza…
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