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Personas, lugares
"La vida es una cuestión de personas, no de lugares.
Pero para mí la vida es una cuestión de lugares,
y ese es el problema."
Así escribía Wallace Stevens.
"La música es también un lugar", repite el narrador de Barrio Venecia, la novela de Alberto Santamaría.
Con los años – lo estoy descubriendo – los rostros de las personas que hemos conocido, incluso las más importantes, se van difuminando y volviéndose borrosos. A veces, desaparecen. Por el contrario, los lugares se hacen cada vez más vívidos y sus contornos y detalles más claros. Hace tiempo que sueño solo con lugares, habitados por antiguos amores o amigos de caras desdibujadas, como sombras que una vez conocí…
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Auto regalo

Un auto regalo para levantar la moral en esta primera ola de calor. ¡Qué espléndido álbum! (El libro es «Chet Baker piensa en su arte», de Enrique Vila-Matas, y, a pesar del título, no habla de jazz ni de Chet Baker)
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En los oídos de las estrellas
En confusión me pusiera, Sabino, lo que habéis dicho, si ya no estuviera usado a hablar en los oídos de las estrellas, con las cuales comunico mis cuidados y mis ansias las más de las noches, y tengo para mí que son sordas.
Estas palabras pertenecen a De los nombres de Cristo, de Fray Luis de León, escrito en el “español radioactivo” (Lázaro Carreter) cuyo secreto murió con él . Es, desde hace tiempo, mi libro de cabecera y, más allá del tratado de cristología que, formalmente, es, y más acá de la obsesión cristiana (a decir verdad, muy cansina) por dividir la historia del mundo en dos mitades, la de los anuncios y precursores de Cristo y la de la salvación posterior a él. A pesar de las trampas y forzamientos a que se ve obligado (y de las que él mismo parece ser consciente en algunos momentos) de los que abusa continuamente para acarrear pruebas e interpretaciones de esos nombres que son el hilo conductor del libro; a pesar de ello, decía, la sensualidad y música de su prosa son de tal naturaleza que leo sus palabras en un estado hipnótico, como en ese diálogo sordo con las estrellas que soñó tantas veces, motivo de la cita que daba pie a esta nota…
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A Victorian Portrait
1890 when this couple was captured, the camera itself took an exceptionally long time – sometimes as long as fifteen minutes, and holding a smile for that long would definitely be physically challenging!

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Soy un pobre borriquillo
Ficción y realidad en la fotografía
A veces me pregunto por qué en algunas fotografías las personas parecen personajes de película aunque sean seres reales y anónimos. O al revés. Creo que se debe al punto de vista del fotógrafo. Si el fotógrafo mira desde nuestro lado, desde el lado de la gente corriente, la sensación de realidad domina la imagen: no hay actores, no hay poses. Esto es lo que (casi) siempre ocurre con las fotos de mi amigo @Indiefotog.
Por el contrario, con las fotos, por ejemplo, de Nan Goldin (una gran fotógrafa y activista), me ocurre que sólo veo ficción, no realidad, a pesar de que ella sólo fotografiaba a amigos o gente de la calle y de su intención de testimonio y denuncia. Aún no sé por qué me ocurre esto: ¿es, tal vez, la pretensión de «hacer arte» lo que distorsiona la mirada del artista y la del observador?
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Apollinaire et ses amis
Marie Laurencin et Guillaume Apollinaire se rencontrent par le biais de Pablo Picasso en 1907. S’ensuivent cinq années d’une relation tourmentée avant que, lassée par des infidélités nombreuses, Marie Laurencin ne prenne définitivement ses distances. Dans son testament, elle demandera néanmoins à ce qu’on glisse entre ses mains une rose blanche et une lettre d’amour du poète.

MARIE, PAR GUILLAUME APOLLINAIRE.
Vous y dansiez petite fille
Y danserez-vous mère-grand
C’est la maclotte qui sautille
Toute les cloches sonneront
Quand donc reviendrez-vous Marie
Les masques sont silencieux
Et la musique est si lointaine
Qu’elle semble venir des cieux
Oui je veux vous aimer mais vous aimer à peine
Et mon mal est délicieux
Les brebis s’en vont dans la neige
Flocons de laine et ceux d’argent
Des soldats passent et que n’ai-je
Un cœur à moi ce cœur changeant
Changeant et puis encor que sais-je
Sais-je où s’en iront tes cheveux
Crépus comme mer qui moutonne
Sais-je où s’en iront tes cheveux
Et tes mains feuilles de l’automne
Que jonchent aussi nos aveux
Je passais au bord de la Seine
Un livre ancien sous le bras
Le fleuve est pareil à ma peine
Il s’écoule et ne tarit pas
Quand donc finira la semaine
Extrait de Alcools, 1913.

Groupe d’amis (1908), par Marie Laurencin. Musée de Baltimore.

Apollinaire et ses amis (1909), par Marie Laurencin. Musée Pouchkine, Moscou.
Fuente: Ne dormirai jamais
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La era del greenwashing
Las grandes marcas de ropa han abrazado el greenwashing para intentar convencer a las personas consumidoras de que están minimizando su impacto. Una iniciativa de Carro de Combate, Setem y Campaña Ropa Limpia quiere concienciar sobre las trampas publicitarias de la industria
Durante los últimos años, han surgido varias denominaciones para referirse a la era actual. Algunos la han llamado el antropoceno, por la importante huella que las actividades humanas han tenido sobre nuestro planeta. Otros la llaman ‘capitaloceno’, para resaltar que la huella está realmente producida por el capitalismo. Todas estas denominaciones definen bien lo que han sido las últimas décadas de nuestra historia, especialmente a partir de mediados del siglo XX. Pero durante los últimos años se podría decir que hemos entrado en una nueva era, respuesta de las anteriores a la mayor preocupación socioambiental de la sociedad: la era del greenwashing.
Dice la Unión Europea que más de la mitad de los reclamos publicitarios de sostenibilidad son vagos, engañosos, o están basados en información sin fundamento. Estos últimos son los más importantes: un 40% de esos eslóganes no tienen ningún tipo de evidencia que los sostenga. Además, de los 230 sellos de sostenibilidad que hay en la Unión Europea, la mitad tienen sistemas de verificación débiles o directamente no tienen ninguno.
Y la moda, una de las industrias más contaminantes hoy en día, es uno de sus mayores exponentes. Entrar en una tienda de la llamada moda rápida, marcas que venden ropa barata, generalmente de baja calidad, es como hacer un master acelerado en greenwashing. Reclamos de telas producidas con materiales reciclados, colecciones con algodón ecológico u otras materias primas orgánicas, y grandes carteles con fotografías de agricultores en países del Sur Global a los que supuestamente ayudan con sus producciones.
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I’m significant!

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