Pequeña selección de pinturas de Frank Rothko

Marcus Rothkowitz (Daugavpils, Letonia, 25 de septiembre de 1903-Nueva York, Estados Unidos, 25 de febrero de 1970), conocido como Mark Rothko (en letón, Marks Rotko), fue un pintor y grabador nacido en Letonia, que vivió la mayor parte de su vida en los Estados Unidos. Ha sido asociado con el movimiento contemporáneo del expresionismo abstracto, a pesar de que en varias ocasiones expresó su rechazo a la categoría «alienante» de pintor abstracto.​ En 1925 inició su carrera como pintor en Nueva York de modo autodidacta. En torno a 1940 realizaba una pintura muy similar a la obra de Barnett Newman y Adolph Gottlieb, próxima al surrealismo y plagada de formas biomórficas. A partir de 1947 su estilo cambió y comenzó a pintar grandes cuadros con capas finas de color. Con el paso de los años, la mayoría de sus composiciones tomaron la forma de dos rectángulos confrontados y con bordes desdibujados por veladuras.

Son frecuentes los grandes formatos que envuelven al espectador, con la finalidad de hacerle partícipe de una experiencia mística, ya que Rothko daba un sentido religioso a su pintura. Al final de su vida sus cuadros son de tonalidades oscuras, con abundancia de marrones, violetas, granates y, sobre todo, negros. Corresponde a esta época la Capilla Rothko de la familia De Menil, en Houston, un espacio de oración donde catorce cuadros rodean un espacio octogonal dedicado a la meditación.

Mark Rothko nació en el seno de una familia judía de Daugavpils, en el Imperio ruso del que Letonia formaba parte. Su padre Jacob, era un farmacéutico e intelectual, que educó a sus hijos con ideas seculares y políticas, en vez de normas religiosas; y su madre era Anna Goldin Rothkowitz.​ Rothko fue el cuarto hijo de este matrimonio.​ Sus hermanos eran Sonia, Moise (quien cambió su nombre más tarde a Maurice) y Albert. A los cinco años, fue inscrito en un Jéder, donde estudió el Talmud y fue el único de los hermanos en recibir este tipo de educación religiosa.​ Todos sus hermanos mayores fueron educados en escuelas públicas, bajo una doctrina laica.​

Durante el período de la Rusia zarista, Daugavpils estuvo libre de violencia, a pesar de que en el ambiente general los judíos eran culpados por los males que habían caído sobre Rusia. No obstante, se cree que su niñez estuvo plagada de miedo, debido a que pudo haber presenciado algún acto de violencia ocasional llevado a cabo por los cosacos hacia los judíos que intentaban hacer levantamientos revolucionarios. De este periodo existe una memoria que fue manifestada en varias ocasiones por Rothko, en la que expresa:

Algunos críticos han interpretado el uso tardío de las formas rectangulares en la obra de Rothko como una representación de estas tumbas. Sin embargo, sus recuerdos han sido cuestionados debido a que ninguna ejecución masiva se cometió durante ese periodo en Daugavpils o en los alrededores.​

Su padre, Jacob, decidió emigrar a los Estados Unidos en 1910, con la ayuda financiera de su tío Samuel —quien cambió su apellido a Weinstein—, y partió con el temor de que sus hijos fueran reclutados en el ejército zarista.​​ En esta época numerosos judíos abandonaron Daugavpils debido al inicio de las purgas cosacas y Jacob con dos de sus hermanos lograron salir de Rusia, para establecerse en Portland, Oregón como fabricantes de ropa.

https://es.wikipedia.org/wiki/Mark_Rothko

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Mis libros en Internet Archive

Primeras palabras y Quince Asaltos más los tres volúmenes de mi obra periodística…

Los cinco libros de Manuel Jiménez Friaza en Internet Archive

Deslindes y descubiertas - Manuel Jiménez Friaza.jpg

(A propósito de En la frontera) Mi colaboración con FronteraD sigue viva: de hecho hay un texto nuevo que no he incluido en el libro. De modo que iré sacando nuevas ediciones del epub, más o menos periódicamente, para ir incorporando las entradas nuevas.

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Todo está lleno de dioses

A Tales de Mileto, en los mismísimos orígenes de la filosofía, debemos una de las afirmaciones más enigmáticas de esta: «Todo está lleno de dioses». Aunque se acostumbra a asimilarla, perezosamente, con el panteísmo, creemos que es más que eso, que va más allá. Quizá más cerca de la sacralización y posterior desacralización del mundo entendida como el efecto producido por el capitalismo y sus tecnologías y ciencias sobre la vida y las cosas todas. Así, en el estadio anterior, en el eón de las religiones del Libro, leemos, por ejemplo, en Éxodo (III, 5) que le dice Dios a Moisés: ««No te acerques aquí, quítate el calzado de tus pies; pues el lugar donde te encuentras es una tierra santa». Esa es la sacralización monoteísta, pero en Tales todo es santo y eso no se debe al señalamiento del Dios único: todo está lleno de dioses…

En la idea inmanente del mundo, según Spinoza, Dios se desparrama de alguna manera en su creación, con lo que deja ser la causa primera, que sobrevive y se mantiene al margen para fundirse con la fuerza que da vida a todo: todo está lleno de Dios…

Muchos ejemplos:

Dersú Uzalá (en el informe autobiográfico de Vladimir Arséniev sobre sus viajes a la cuenca del río Ussuri) muestra una rigurosa visión panteísta del mundo. Recuerdo que leí con estremecimiento su discurso a un tigre asiático que iba a atacarle, para evitarlo…

Los movimientos comensalistas, que valoran cualquier vida por el hecho de esa misma vida, al margen de su utilidad o perjuicio para nosotros…

Un personaje de una novela de Iris Murdoch que está convencido de que las piedras que ha ido coleccionando en su casa, procedentes de lugares dispares y lejanos, se mueven muy lentamente, según él, en un intento de volver a su lugar de origen, movidas por una nostalgia irredimible…

Una plaza a la que voy a menudo, en la que siento una santa sensación de paz, donde -según viejos decires del lugar, se celebraron autos de fe en los que ardieron mujeres acusadas de brujería… ¿Fantasmas buenos? ¿Los dioses del lugar. Tierras santas como la que pisó descalzo Moisés. Todo está lleno de dioses….

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Bruce Davidson: Subway. New York City, USA. 1980 (Magnum Photos)

«I wanted to transform the subway from its dark, degrading, and impersonal reality into images that open up our experience again to the color, sensuality, and vitality of the individual souls that ride it each day»

Bruce Davidson
USA. New York City. 1980. Subway.
USA. New York City. 1980. Subway.
USA. New York City. 1980. Subway.
USA. New York City. 1980. Subway.

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Sophie Taeuber-Arp

Sophie Taeuber-Arp (Davos, Suiza, 19 de enero de 1889 – Zúrich, 13 de enero de 1943) fue una artista, pintora y escultora suiza. Sophie Täuber estudió artes aplicadas en Múnich y Hamburgo. En 1915 conoció a Jean Arp con quien se casó en 1922. Ambos formaron parte del movimiento Dada de Zúrich.

A partir de finales de los años 1920, vivió en París, donde continuó diseñando.

En los años 1930, formó parte de los grupos constructivistas Cercle et Carré y Abstraction-création. También publicó su propio diario constructivista, que llamó Plastique.

Taeuber-Arp, Sonia Delaunay y otros, crearon una colonia de artistas en Grasse, al sur de Francia, activa entre 1941 y 1943.

Su imagen aparece en los billetes de 50 francos suizos desde 1995.

A mediados de los años diez del pasado siglo, Sophie Taeuber y Jean Arp se conocen en Zúrich. Es un encuentro casual y Arp se queda fascinado por esta mujer amable y serena que vive como el personaje de un libro de las horas, estudiosa en su trabajo y estudiosa en su sueño –escribirá en 1948-. Ella es entonces una joven profesora de la Escuela de Artes y Oficios de Zúrich y alumna brillante en las clases de danza expresiva de Rudolf Laban: bailar en libertad, bailar sin pasos; bailar como exige Dadá, movimiento que por esos momentos se establece en Zúrich y a cuyas reuniones se incorporan Arp y Taeuber muy pronto.

En esos años fundacionales, sumergida en sus diferentes actividades, se va perfilando la artista complejísima que es Sophie Taeuber-Arp. De la Escuela de Artes Aplicadas aprende las fronteras rotas entre arte y artesanía que muestran sus tapices, aquellos que tanta influencia ejercen en el esposo, y aprende el valor del trazado geométrico presente en la que es su obra maestra en esos años, el Tríptico de 1918. Dadá le enseña la libertad patente en las fotografías que muestran a la artista actuando con las ropas diseñadas por ella misma, así como en las irónicas cabezas dadá o en las marionetas y la escenografía para la obra El Rey Ciervo del autor italiano Carlo Gozzi, donde geometría y humor encuentran su territorio común.

Así, en el contraste, se organiza la obra de esta creadora capaz de conciliar los extremos, a veces opuestos, que están en el origen mismo de lo moderno –figuración, abstracciones, dadaísmo, razón geométrica, artesanía, arte, serenidad, origen…- De hecho, si repasamos el relato fundacional de las vanguardias, el nombre de esta artista aparece asociado a los momentos clave de la formación de las modernidades. Sólo con recordar los testimonios y los eventos del periodo 1915-1940 queda claro que Taeuber fue una parte vital de los mismos, funcionando a menudo como bisagra entre dos épocas, entre dos propuestas que en ella encuentran esa unión lógica y productiva. Desde el principio Kandinski, quien se refiere al trabajo de la creadora como una fuga. Las vanguardias hablaron de Taeuber con admiración, como performance dadá y como artista concreta. Es la idea de personaje polifacético –pintora, bailarina, escenógrafa, dibujante, diseñadora, disfrazada, surrealizante, dadaísta, arquitecta, profesora…- que comenta Hans Richter: Sophie no era solo bailarina y profesora, sino ante todo una pintora abstracta moderna en una época en la que la pintura abstracta estaba aún en sus primeros balbuceos.​

https://es.wikipedia.org/wiki/Sophie_Taeuber-Arp

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Dulzonas y pesadas

Mirad esta comparación de Joan Didion (de su novela Río revuelto): “Entre las rosas, había unas cuantas gardenias del Cabo, dulzonas y pesadas como los fármacos.” Es, y no es, extraña esta aparición de los medicamentos en la literatura , aunque, ciertamente, forman parte de la experiencia cotidiana de esta humanidad enferma. Me pregunto: ¿En qué medida esos fármacos “dulzones y pesados” que tomamos todos po un mal u otro no definen un estado alterado de conciencia, que sería el nuestro? ¿Es tan común ese abotargamiento con que encaramos el día a día que no nos damos ni cuenta?

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Hipnotízame, mi amor

Solo he presenciado una vez una sesión de hipnosis. Fue, además, en una discoteca a la que iba en calidad de periodista. El hipnotizador, chileno, era muy espectacular y nos contó historias muy interesantes y sabrosas, aunque siempre sospeché que allí había gato encerrado… Hablo de ello porque me cuentan que ahora se usa mucho esta técnica para dejar de fumar. Pero mi descreimiento me puede, ¿por qué?, ¿no será miedo/rechazo a aceptar lo fácil que es vulnerar nuestra voluntad?, ¿la frívola fragilidad de nuestra conciencia?

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