El migrante considerado como «sujeto indeseable»

Así como es común oír interpelaciones de los políticos a los pensionistas, las mujeres o los trabajadores autónomos, nunca he oído ninguna dirigida a los migrantes; aunque si, cada vez más a menudo, hablar garrulamente sobre ellos, contra ellos; ni siquiera en las campañas electorales, cuando más se les calienta la boca con sus promiscuas peticiones de voto. Ni en las izquierdas ni en las derechas son concebidos como un sujeto social – el amigo lector curioso puede leer el ensayo que escribí para Frontera Digital sobre la dificultad de encontrar los nuevos sujetos sociales.

Sí, por el contrario, es percibido como «sujeto indeseable» , tal como lo llama Eduardo Doménech, que considera esta visibilidad negativa o conflictiva como un obstáculo insalvable para la construcción de lo común. Doménech es también creador del concepto de «régimen migratorio», que desarrolla así en una entrevista publicada en la chilena Revista Rosa:

El régimen de migración y fronteras es concebido como un espacio de conflicto, negociación y contestación en el que interviene una multiplicidad de actores de diversa naturaleza. Además, es un espacio en el que se despliegan prácticas de control de distinta índole, coexistiendo prácticas represivas, punitivas, asistenciales, humanitarias, etc.

Este régimen solo se concibe, pues, en el espacio de conflicto y contestación, real y simbólico al mismo tiempo, de la frontera, un espacio inhabitable sometido al estado de excepción permanente, fuera, por tanto,  de la república de los derechos y del común.

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