El halo

Publicado en «La Opinión de Málaga». Republicado en mis «Deslindes y descubiertas, 1»

El halo es la luz, a veces pálida y a veces brillante, que otorga a personas y cosas la fama o el prestigio. El servicio de correos, por ejemplo, lo tenía: trabajé durante un breve tiempo en él y recuerdo a mis veteranos y orgullosos compañeros aseverando, llenos de suficiencia, que si una carta no llegaba a su destino es que no la habían echado. Los veo todavía, con los ojos de la memoria, rastreando a misteriosos destinatarios en cartas arrebatadas de amor con pistas tan vagas en el sobre como ésta: «A ese chico rubio a quien conocí sentado en un banco de la Plaza Mayor, a espaldas del Ayuntamiento». Y, rigurosos como ellos solos, conocedores de la vida y milagros del pueblo, poseedores de una mente ordenada y deductiva, encontrar a aquel príncipe y entregarle la carta apasionada.

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El tren de Kafka

Publicado en «La Opinión de Málaga». Republicado en mis «Deslindes y descubiertas, 1»

La contaminación acústica ha entrado ya con todos los honores en la larga lista de fenómenos de nuestro tiempo que nos hacen la vida más difícil, menos cómoda. Tenemos el dudoso privilegio de estar, junto a Japón, entre los países más ruidosos del planeta. Que los españoles gritamos como energúmenos hasta para contar un secreto, es algo que se sabe desde hace mucho tiempo; León Felipe, en uno de sus deliciosos poemas-sermón se preguntaba ya por qué diablos los españoles hablamos a grito pelado.

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Besos escritos

Los besos escritos nunca llegan a su destino, pues en el camino son bebidos por fantasmas, decía Franz Kafka, más o menos, en una de sus incontables cartas. Y es que la literatura es un mal sustituto de la vida. Un viejo amigo aseveraba que la literatura era para nosotros -los que dedicábamos mucho tiempo y vida a escribir- una manera particular de enfrentamos al mundo. Hoy creo que es más bien una forma de rehuirlo.

Fui un gran escribidor de cartas, a corresponsales conocidos y desconocidos en el mundo real, así que aunque no las he contado (como sí lo hacía mi admirado Ricardo Bada, léase, si tercia, la reseña que dediqué a su último libro) debieron pasar largamente del millar. Contando a beso por carta, como en el conocido verso de Catulo, más de un millar de besos que no llegaron a su destino, bebidas por fantasmas, como quería Kafka…

Las cartas y el amor… Recuerdo ahora al protagonista del Diario de un seductor de Søren Kierkegaard, que quiso convertir sus cartas en medio estratégico de seducción, para lo cual guardaba copias de las (calculadas) cartas a su amada, para no cometer errores, olvidos ni repeticiones…

Volviendo al principio, no sé si la literatura es una manera de enfrentar o rehuir la vida, pero es, desde luego, la única que tenemos a mano los que nacimos, más o menos, con la marca de Caín de la escritura grabada en la frente…

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El síndrome de Frigoli

Los síndromes de son engañosos porque aparentemente explican muchas cosas, pero de una forma tan superficial que, en realidad, no explican nada. Se parecen, en ese sentido, a los refranes y las frases hechas, solo que su uso tiene el prestigio de la cultura.

Por ejemplo, este síndrome de Fregoli -que debe su nombre a un célebre transformista italiano- alude a gente que tiene la convicción de que quienes les rodean son, en realidad, una única persona que se camufla o cambia de apariencia hasta parecer muchos. Los que lo padecen se han persuadido de que se enfrentan a un impostor que usa el cuerpo de otros para engañarnos. (Leído en Delphine de Vigan, Les figurants)

Es poderosamente extraño y me resulta difícil imaginar a quiénes -salvo que sean actores- se podría aplicar. Aunque bien mirado, es una manera de entender el desafecto general de la gente común por los políticos. Veamos.

“Todos los políticos son iguales” ¿es una variante del síndrome o la sospecha que lo confirma? ¿El parecido o igualdad responde al aire de familia que el impostor les da a todos?

La AI quizá sea el caso más claro de manifestación del síndrome, su verdadera epifanía… ¿Cómo se combate, en ese caso? ¿Cómo librarnos de las fantasmagóricas manifestaciones de la máquina?

A mí me recuerda a mi propia teoría de las sustituciones… ¿El impostor es el cocinero que hace el cambiazo?

CONTINUARÁ

¿El gato y la liebre? Aviso para caminantes

Manuel Jiménez Friaza

21 de marzo de 2025

Los tres apuntes que, con este título, podrás encontrar tras este, necesitan una pequeña explicación, que empieza ahora.

Lee la historia completa

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Sufrimiento

“El sufrimiento es un malentendido”(Sally Rooney, Gente normal)

Lakoff contaba que, buscando preguntas realmente importantes con un amigo, consensuaron esta: ¿qué harías con un niño que llora porque no puede dormir? Bien pensado, de la respuesta que demos, depende el sentido de nuestra vida. ¿Qué hacer ante el sufrimiento de los demás? De esa respuesta depende también que podamos dormir sin llorar, a nuestra vez, por no poder hacerlo…

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Ritos iniciáticos

Publicado primero en El Salto

Fotografía de Álvaro Minguito

Una de las principales preocupaciones de los alumnos del último curso de Bachillerato era (hablo en pasado ¡qué remedio!) la ausencia -o dificultad o postergación- de alguna ceremonia -entrega de diplomas, discursos, cena y fiesta- que escenifique de alguna forma el final de una larga y difícil etapa de estudios. En realidad, pues hay una coincidencia con su mayoría de edad, se trata de la celebración de su puesta de largo como adultos, el abandono de la infancia y adolescencia: un ritual iniciático, roto por el estado de alarma y la devastación de la pandemia.

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