Vaya en primer lugar la palabra: «likeability». Al final pondré el enlace a un interesante artículo de NPR donde se analiza en hombres y mujeres en el centro de trabajo. En el Wictionary se la define así: «The property that makes a person likeable, that allows them to be liked». Es el equivalente, en español, de la simpatía, el «buen rollo», el caer bien…
El problema es por qué la agradabilidad se ha alejado tanto de la antigua – eterna, diríamos – sensación subjetiva – espontánea, inevitable – que se nos desprendía cuando, sin remedio, alguien nos caía bien o mal, nos enamoraba al primer encuentro o nos caía gordo para siempre. No, sino que ahora es una propiedad que de forma intencionada se usa como filtro social, de género, de raza, de ideología. También literario, pues la mayor parte de las escritoras deben soportar la acusación universal de ariscas, antipáticas o provocadoras. Es el caso, por citar las más recientes, de Annie Ernaux o Raquel Cusk, de las que se reconoce su enorme calidad a regañadientes, con un miserable «si no fueran tan…»
Lo explica muy bien Alicia Menéndez en la entrevista de NPR que enlazo al final:
Así, por ejemplo, una mujer negra que se muestre asertiva a menudo será interpretada como agresiva o enfadada. En el caso de las latinas como yo, nos enfrentamos a dos estereotipos diferentes: o bien esta idea de que somos muy humildes y trabajadoras, pero no necesariamente material de liderazgo, o bien que somos vivaces y apasionadas como Sofía Vergara en Modern Family. Pero, de nuevo, no es alguien a quien se pueda tener al timón del barco. Todo eso sólo significa que cuando alguien dice: «No me gustas», muy a menudo lo que está diciendo es: «No has cumplido mis expectativas de cómo se supone que una persona como tú debe aparecer en el mundo».
Un prejuicio fundamentalmente de género, decíamos: usado hasta la saciedad contra las feministas (¿por qué tienen que ser tan malévolas y agrias? ), pero también como medida del éxito laboral o social, del «liderazgo». Y aún en el mundo virtual de la Internet de las relaciones donde el «like» se institucionalizó hace ya tanto tiempo. Likeability, unlikeability, definen la manera políticamente correcta en que debemos presentarnos al mundo, particularmente las mujeres, y del mismo modo que normalidad y anormalidad estereotipan el lugar que en otros momentos ocupaba el alma y después las razones y los actos.
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