Salir de casa

Por aquí, por el vecindario, aún veo algunas vecinas hacer la señal de la cruz, de forma recogida, al salir de su casa hacia la calle. Otros, entre los que me cuento, prefieren mirar al cielo, perfilando una panorámica de sol, nubes y viento que les permita adivinar el tiempo meteorológico que van a encontrar en su trayecto.

En realidad, unos y otros eligen aún la mirada de la experiencia, del saber heredado o las creencias mágicas en disfavor del saber encapsulado de la ciencia («he visto en la proyección meteorológica que va a llover a las 9 y 20»), aunque no se le avisará del conductor malhadado que, cinco minutos después, lo arrollará en su conducción temeraria. Nuestras vidas transcurren entre el azar, la mirada sapiencial y el fatum en mayor medida que en el engañoso sentido común del conocimiento científico y el supersticioso brillo electromagnético de las pantallas…

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