La biblioteca de Próspero (Apuntes, 20)

Las barbas de san Antón

Nunca he planeado nada y, cuando he querido hacerlo,  nada ha salido según lo planeado. Un poco como en el chiste de uno que tallaba con su navaja un trozo de madera, y respondió a otro que le preguntó que qué tallaba: si sale con barbas, san Antón, y si no, la Purísima Concepción… (A propósito de una charla con unos amigos profesores en Mastodon en la que aseguraban dedicar 5 horas de preparación para una clase de 50 minutos)

Correlatos

Hoy toca arte. T S Eliot (‘Hamlet and his problems’) escribió: “El único modo de expresar la emoción en la forma del arte es buscando un correlato objetivo, un conjunto de objetos, una situación, una cadena de acontecimientos…” Es y no es lo mismo que planteaba Bertold Brecht con su teoría del distanciamiento: el gran autor teatral evitaba la emoción, explícita o implícita. Estaba más cerca de la catarsis del teatro griego.

La biblioteca de Próspero

Como bien recuerda Rebecca Lossin (NLR, 107), en La Tempestad, de Shakespeare, la quema de la biblioteca de Próspero no es casual, sino fundamental para su asesinato.

Lo primero, poseer sus libros; porque sin ellos / no es más que un borracho, un simple como yo / sin un espíritu que le obedezca… / ¡Quema sus libros!

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