De tu mano
por el calmoso sendero de los tilos,
por las populosas
avenidas de las ciudades dormidas.
De tu mano,
siempre, pues si no estás
siento tu mano en el viento
o la tormenta,
en la caricia del sol.
Sin tu mano
solo la huella de tu calor,
la soledad de Moisés en el río...
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