Tranquilo en una habitación

Uno de los pasajes más citados de Pascal es aquel en que asegura que la mayor parte de las querellas y padecimientos de los hombres se debe a su incapacidad para permanecer tranquilo y en reposo en una habitación.

Lo he recordado en mi paseo de esta mañana, sorteando esos coches enormes que han puesto de moda los fabricantes y que los mansos consumidores de estatus y sensaciones en que nos hemos convertido ponen en circulación como corderos: precisamente ahora, en la fase final del pico del petróleo y en el paroxismo catastrófico de las crisis del clima de la mano del Niño.

La ciudad, pronto invivible, expropiada a la gente, me aturdía, inhóspita, con el ruido ya habitual y creciente de obras, pinturas de fachadas, descargas de camiones o gente enfadada hablando a voces, apresurada en un trajín sin sentido.

Definitivamente, Pascal tenía razón.

Visitas: 3

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.