La muerte de un zorzal

Creo que alguna vez lo he contado por ahí: La única vez -espero que la última- en que he disparado un arma fue con la escopeta de un pariente cazador que me invitó a que lo acompañara un amanecer al campo para matar zorzales. Me recuerdo agazapado en el follaje de un árbol esperando el momento en que estas hermosas aves, de canto alegre y potente, bajarían a beber al arroyo cercano.

Visitas: 8

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.