Marce

Infolibre publica una carta (la última desde la cárcel de Carabanchel) dirigida a su familia por Marcelino Camacho, una figura (que debería ser) mítica del sindicalismo español, cuyo nombre está asociado al nacimiento y potencia de las Comisiones Obreras. Un hombre honesto, fresador de oficio, porfiado luchador desde su primer trabajo en la Perkins, que pasó 14 años en las cárceles de Franco. La carta, presentada por su hijo Marcel con unas emotivas palabras donde recuerda el significado tan distinto de la palabra «libertad», gritada en las calles entonces y hoy por la extrema derecha en el Parlamento, va acompañada de una «instancia» que Camacho dirigía al director de la cárcel solicitándole una «audiencia extraordinaria». El motivo, protestar por el endurecimiento de la vida de los presos que no cesó de aumentar en los últimos años del dictador. «Aquí me encuentro, preso, pero con la moral y el optimismo de siempre». Así encabezó muchas veces sus cartas familiares…

Pienso a menudo que necesitaríamos «santorales laicos» con figuras como las del sindicalista (y científicos y pintores y escritores, mujeres y hombres…) que se ofrecieran como ejemplos o modelos, como espejos, al modo de los medievales «speculum principum» y «speculum sanctorum que lograran traspasar los espesos muros de institutos y universidades, entrar en las bibliotecas, en las plazas y barras de las tabernas…

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El contraste entre la balumba que nos ha traído en todos los medios, conservadores y liberales, antiguos o modernos, la muerte del futbolista Maradona y el silencio y olvido de «héroes de clase obrera» como Camacho, es hiriente, un retrato vivo de la España actual que homenajea en la calle al delantero argentino y glosa su picardía marcando un gol con la mano, mientras deja huérfanas las manifestaciones sindicales. Iconos, celebraciones y olvidos que son una tesis sociológica en sí mismos.

Pongo a continuación el enlace de la noticia y la transcripción de la carta:

#^Una carta para la libertad: la última misiva de Marcelino Camacho a su familia desde la cárcel franquista

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Transcripción de la carta:

Prisión de Carabanchel 26 de Noviembre de 1975

Querida familia: Esta semana que ha transcurrido todo está dominado por la muerte del jefe del Estado y la preocupación esencial, después, de lo que va a venir.

‘Cambio 16’, en su número 206 del 17, tres días antes, escribía: “Durante la dolorosísima enfermedad del jefe de Estado, las espadas se mantienen envainadas pero ya adoptan posiciones para enfrentarse una vez más como siempre, los dos grandes partidos de la historia moderna nacional: los que no quieren cambiar absolutamente nada, y los que quieren andar aunque sea un poco.”

‘Actualidad Económica’ del 18, en un editorial titulado ‘Cambio político y economía’ señalaba “el ambiente de cambio que reina la opinión pública ante la grave enfermedad del Jefe de Estado no se ha circunscrito al cambio estrictamente político sino que, como es lógico, ha trascendido al económico”.

El ejemplo más palpable es la bolsa. No existe ninguna razón económica para explicar y justificar las subidas generalizadas que se están teniendo lugar estos días en las bolsas españolas. Tampoco existe para pensar en la Cultura Económica -una vez que el hecho sucesorio sea definido- va a cambiar para bien y rápidamente a corto plazo. Adelantamos y estamos seguros de no equivocarnos que dentro de 3 meses, la inflación y el desequilibrio del sector exterior seguirán siendo igual de amenazadores que en los momentos actuales”.

Lo más problemático y al mismo tiempo lo más esperanzador, es lo que vaya a suceder en el largo plazo en nuestra economía. Aquí si que se entra de lleno y adquiere un papel primordial el contexto politico interno o, si lo prefieren, la evolución de nuestras instituciones políticas. La necesidad de una democratización de las Cortes hasta hacerla representativas, de unos sindicatos libres e indpendientes del Gobierno, etc…. la existencia de esos sindicatos haría posible el recurso a formulas depacto social, imposibles en la politica económica de nuestros dias.”

Después, el 20, la muerte del general Franco, hace ya que se hagan juicios, que se tomen posiciones y así, según ‘Arriba’ del 22 en cronica de F Ortega desde Nueva York, Kissinger declaraba que: “La evolución política de España es inevitable” y el cronista indicaba que “la Administración Americana espera una transición a corto plazo”, en el mismo sentido se pronuncia el órgano de las finanzas ‘Wall Street Journal’”.

En su editorial del 21-11-75, ‘Pueblo’ manifiesta que: “Estamos ante una España sin vencedores ni vencidos en una España que piensa de si misma que puede ser solidaria en la libertad y solo en la libertad. Calcúlese en buena hora y con toda aproximación necesaria que el grado de prudencia en el cambio; pero ya todos sabemos que no se puede ignorar el cambio. Las cosas de nuestra política han cambiado; han cambiado para siempre”.

“Se ha finalizado un amplio ciclo histórico caracterizado por el poder personal.”

Los cambios de personas, la aparición de un “Rey” en lugar de un “Caudillo”, puede tener su importancia sin duda, pero la clave para la solución de todas las incógnitas, sociales, económicas, políticas y religiosas, se llama libertad, sin la cual no habrá participación ni compromiso de ningún tipo.

Y el primer paso para “un efectivo consenso de concordia nacional” pasa por la concesión de una inmediata Amnistía para todos los presos por motivaciones políticas y sindicales sin exclusión y para los exiliados.

Y “una sociedad libre y moderna”, solo podrá crearse restableciendo las libertades democráticas -la libertad sindical en primer lugar- y las libertades nacionales autonómicas desde ya.

Y las “instituciones” solo integrarán a todos los españoles, en la medida en que nos pronunciemos sobre ellas.

Y la “hora dinámica cambiante”, exige que después de lo anterior se pueda crear constituyentemente lo que se necesite.

Sobre la base de respetar lo señalado, poniéndolo en práctica, con hechos, nosotros nos comprometemos a buscar siempre soluciones pacíficas y por supuesto aceptar el fallo de las urnas, el juego democrático, sea o no de nuestro agrado el resultado. Protagonista el pueblo soberano.

En fin como no creo que por el momento os vaya a escribir muchas cartas un preso por motivos sindical-laborales desde la cárcel y hacerlo en persona, os abraza. Besos a Sergio.

Marce

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