Yo ahí abajo sólo veía un montón de hombres
solos de piel, víscera y hueso
pelo, músculo y tendones,
con cascos blancos y ropajes azules
a los que se les caía encima una noche
a la que el ladrar de los buitres
y el croar de las ratas
jamás atardecía
**
Papá piensa que todo lo que efervesce
vive cerca de los omóplatos
como una criatura de hollín
psicotécnica y visceral,
como una raíz atardecida,
pero habla siempre con voz de mariposa,
como lloraría un pájaro,
invocando a los dioses del fuego maleable
alegando que,
si deciden romperte una costilla
o dejarte caer por la rampla,
haciendo que te escurras entre sus dedos,
nerviosos, gráciles y ligeros,
golpeando tu cabeza de trapo contra el hastial,
es sólo porque trabajas ahí
en aquella atmósfera propia
que asciende un grado cada 33 metros
en la que las tinieblas avanzan hacia su doble
**
PIENSA cómo
prefieres morir:
a. Por un costeru
que se desprende,
inquietante y habitual
cayendo desde lo alto.
“Morir como un hombre”, decía güelito Gelín,
riendo a carcajadas, como un niño asustado
b. Por un vagón
que da cama,
invariable y herrumbroso
sobre tus costillitas crujientes
Morir con ribetes de ternura,
desordenando la pacífica escena
c. Por una viga
que se desplaza,
indiferente y puntiaguda
arrancándote casco y cráneo
Morir tomando distancia de tu corteza cerebral,
de las caricias de tu rostro, de tus alveolos
d. Por un desprendimiento
que te arrastra,
impaciente y distraído
lanzándote a la picadora, entre el carbón
Morir de pronto, jugando entre la bestia negra y cruel
de todas aquellas orugas mecánicas
e. Por el agua de la ducha,
que se desregula,
impúdica y exquisita,
hirviéndote los órganos
Morir así (fue el suicidio que eligió Xurde)
como si la vida fuera un mal menor y pacífico
Los mineros están listos para morir
porque la parca siempre es una presencia ciega y literaria, devastadora
pero la pregunta es
cuánta creatividad tendrá ese día, o si
te prejubilarás y morirás al saltar
f. Por la ventana blanca,
que se abre,
imprevista y amarga
en el hospital de silicosis
Morir intentando dar bocanadas al aire tierno de la caída,
respirando con corrección por primera vez en años
Ahora recuerdo que me contaron que a Colás
un vagón le partió al medio (b.),
pero estoy segura de que era un medio histórico,
magenta,
un medio prudente
y lineal
**
El día verdadero y natural
en que destinaron a papá
al pozu María Luisa
mi hermano y yo sólo musitamos,
muy bajito, en un idioma pulimentado,
“ye el pozu de la canción”
y recordamos la ropa, de un rojo atardecido
por la sangre vertida por los compañeros,
y recordamos la ropa, libresca de jirones
desgarrada por los costeros,
y nos encomendamos a Santa Bárbara
aunque lo único que evocábamos
era una epopeya insensible y luminosa
y nos apretábamos los tejanos, los puños y los dientes
mirando a la cara a una muerte laboral,
desconcertada,
de la que los mineros hablaban mucho,
riendo fuerte
sonreímos mecánicamente
y tarareamos
hasta casi las 5 de la mañana
**
Canto porque vendrán las llamaradas,
los pañuelos,
las botas negras como un signo,
una marca, una quemadura
Canto porque hay una brecha
tumefacta y gris
que se desliza silenciosa
hacia el centro derrotado de la Tierra
Canto por el ramal y por la semilla,
que avanza con dientecillos diminutos
y brota desgajando el pavimento
con temblores imperceptibles
Canto por los canarios y demás pájaros,
silenciados por la fronda incolora,
a medio amaestrar,
del gas metano
Canto porque vendrán las barricadas,
caminando despacio hacia ti
y con su lengua incandescente y oscura se llevarán
a los banqueros, las sequías,
las largas tardes de invierno
y este rumor, que sabe a moho,
a miedo y a campanario
**
Mamá dijo:
Te daré la revolución y el coraje
la calma serena que precede a la tormenta
una espalda de junco que no sabe doblegarse
un ciento de lunares como estrellas, para guiarte
Papá dijo:
Te daré el polvo y la ceniza
los truenos que ahuecan el centro de la tierra
una rodilla que se encasquilla en cada paso
un jilguero en la garganta, que no cante
Y se arqueó la espalda de la gruta
que fuera se henchía en robledales
para dejarnos reptar hacia su vientre
de hulla y de caliza
sin, por esta vez,
grisú ni jaula
para contarnos
**
Respiran humo,
tragan salvia,
apartan con el pie
lleno de tinta o de cieno
el maíz que pusimos en el camino
para llamar “gallinas” a los esquiroles
y dicen, muy serios:
es que vamos a ver,
ha cambiado el movimiento rectilíneo de caída
en picado
hacia la nada
**
Sindicalista descreído se ríe
cuando digo que creo en los fantasmas,
en el comunismo, en las manifestaciones,
que hay algún tipo de energía,
como el micelio, entre los proletarios
Pero dice:
Sabes que la lechuza
que sobrevuela el pozu Sotón
es mi abuela, ¿verdad?
Supongo que todos
necesitamos aferrarnos a algo,
para que podamos vivir
(Fuente: «Viento Sur», 128)
Visitas: 50
