Solo he presenciado una vez una sesión de hipnosis. Fue, además, en una discoteca a la que iba en calidad de periodista. El hipnotizador, chileno, era muy espectacular y nos contó historias muy interesantes y sabrosas, aunque siempre sospeché que allí había gato encerrado… Hablo de ello porque me cuentan que ahora se usa mucho esta técnica para dejar de fumar. Pero mi descreimiento me puede, ¿por qué?, ¿no será miedo/rechazo a aceptar lo fácil que es vulnerar nuestra voluntad?, ¿la frívola fragilidad de nuestra conciencia?
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