Insolencia

Hay cierta insolencia en el tiempo,
en cómo nos trata, en sus aires de matón,
en la manera indiferente de negar
una y otra vez lo que una vez
tras otra le pedimos: que no corra
de esa forma tan brutal,
negando impasible
nuestro único y persistente
ruego: más demora en arrebatarnos,
siempre a destiempo, tan altanero,
la belleza, la juventud perdida
la alegría tardía...

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Vivo en un sueño

Vivo en un sueño
entre dos ciudades,
de las innumerables
que los hombres erigieron
a través del tiempo,
donde moran:
una donde nací,
donde vivo, la otra.
En una nunca encuentro
las casas que busco:
solo doy con ruinas
o apuntalamientos
y ninguna nueva
construcción de nueva planta
las sustituye y cambia...
Jardines sin recuerdos
les han nacido a la otra,
entre calles y plazas
y fuentes que limpian
la memoria de dolores y tristezas:
¡qué pureza de aire
y silencio y palabras nuevas!

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Poemas reunidos v2 (título provisional: «Primeras palabras»

Primeras palabras

I

Así debió ser:
Los lugares aún no tenían nombre
y en el bosque no había caminos,
las ramas de los árboles impedian
o propiciaban el paso
y aunque el musgo y el verdín señalaban el Norte
sin error posible,
no encontrábamos la ruta
para llegar a él.
Sólo los claros daban sentido a nuestro caminar.

II

En el bosque, las palabras
eran indistinguibles
en el griterío común.
La maleza era un coro
y el verbo humano se confundía
con el zumbido de los mosquitos
o los ronquidos del ciervo;
En el sobresalto de las noches,
el grito de nuestras pesadillas
se acompasaba con los ululatos de las lechuzas.
Los chillidos y gañidos de las águilas
que rompían la quietud del cielo
respondían al canto de los primeros poetas...

Gruñidos, rugidos, barritos, gorgeos
se acordaban con la voz de los hombres
en un concierto irrepetible:
El silencio era solo un sueño

III

¿Cuál fue la primera palabra:
Hambre, mamá, miedo?
¿O, quizá no una palabra, sino el grito
o el murmullo
de sorpresa ante el trueno o el agua?

¿O más bien eran preguntas
como estas o tal vez otras primordiales:
qué habrá allí,
tras el horizonte, qué velan las nubes?

O, tal vez, en el principio
no fue la palabra, sino el gesto
fatal de alzar la mirada
y erguirnos para echar a andar
para buscar respuestas
antes de hablar y nombrar,
antes de preguntar nada...

Ausencias

En el nombre del padre

Conducido -aún no empujado,
aún no- por la mano amorosa,
firme sobre la espalda
o el hombro, avisando las esquinas,
con liviana presión,
insinuando el giro,
la parada majestuosa
en el centro del salón.

Corazones borrosos

El parque era distinto:
los enamorados ahora
anotaban los números
rojos del amor
en las maderas rojas
de los bancos,
rasgando con furia
sobre las antiguas
flechas borrosas

Ausencias

Eran cosas pensadas,
nunca se hablaban.
A veces, como un olor,
las rastreaba
hasta un lugar
desconocido, pero no olvidado,
y allí se perdía el rastro.
Como el perro en el lugar
en que perdió a su acompañante,
daba vueltas,
gruñía,
se quejaba,
latía
en añoranza sin consuelo:

Palabras que eran olores,
que eran ausencia
que eran silencio,
apenas pensamientos...

Belleza es lejanía

La belleza es lejanía:
el cielo alzado, allá lejos,
las estrellas frías,
el rostro amado, borroso
en el recuerdo
o la fotografía,
su hermosa figura
yendo al encuentro,
de amor y guía...

De cerca, de muy cerca,
tras la lente del saber,
surge la inquietud del caos,
inesperados monstruos,
incendios pavorosos
explosiones terribles...
O poros como cráteres
en la lisa piel de la amada:
la oscura cara oculta
de la luna insomne...

Lejanía de lluvias

¡Qué lejanía de lluvia
me impregna la mirada!
A veces, los ojos
no sirven para ver:
imantados al norte
interior, polo de dentro,
insomnes no ven;
miran, en su lugar,
los recuerdos.

Nombre

Y en el remolino,
la hoja temblorosa de tu nombre,
tal ciego murciélago,
dio contra mi frente.

El tiempo que nos lleva…

El tiempo nos lleva
del calor al frío
(morir es tiritar de miedo)
Por eso me acurruco
en las cuencas de tus manos
que no piensan
(el pensamiento es una llama azul
que no calienta)
Cada amanecer es más invierno
y a eso lo llamamos
estar solo, o tiempo
(morir es tiritar de frío)

Liliata rutilantium

Como los lirios,
blancas sombras sin luz,
flores de luna
con nostalgia de rocío,
alba sin alma,
titilaban las lágrimas.

Todo está lleno de dioses

Todo está lleno de ti:
te respiro, mi piel se eriza
cuando me envuelves
en el viento del Oeste.
Te lamo en el salado
sabor de las lágrimas
que rozan mis labios,
en este llanto silencioso
que me arrebata a veces.
Primero serás el viento
-y lo sabrá mi piel-
Serán después tus manos
-me levantaré y andaré-.
Tus ojos me mirarán más tarde
-el temblor me llevará a tus pupilas-
Por último, quizá, sabré tu nombre.

En el lecho de esta noche

En el lecho de esta noche,
que es un río,
no hay piedras: hay libros,
peces de delirio.
Página a página piso
piedras de papel,
biblioteca sumergida
en que me leo.

Mariposas

Pero la muerte no es
un suceso de la vida.
Por eso las mariposas,
a través de la puerta
entreabierta de la noche,
remontan hacia las luces
azules y arden en las llamas frías:
las del infiernillo de alcohol,
en el incendio helado
de las estrellas fijas
o en la luz celeste del jazmín.

El pan bajo el brazo

También yo 
traía mi pan
bajo el brazo al venir al mundo:
hato de versos y palabras
para este hambre inaudita
de historias, razones y sentido.

Anima mundi

Sal de la cueva del lobo,
alma del mundo,
recrécete hacia fuera,
desborda, boza en agua
la noche quieta.
Y no te quedes nada...

Dos poemas para Carmen

Dos poemas que escribí en Sevilla, en abril de 1992, con motivo del nacimiento prematuro de mi hija Carmen, que no los puede leer…

A mi hija, en el hospital

Anidan ya vencejos
en la copa de esa encina
que planté a tu lado
(ya la habrás visto).
En la horquilla entre los tubos
que llevan airea tu corazón dormido...
Su aleteo inquieto
(pienso a veces que tu corazón es un pájaro)
habrá llenado de rumores
los amaneceres grises
de esa cuna tan fría
en que sueñas ahora...
Los olores del soto
que labré en torno tuyo
a comienzos de abril
(tu padre, agricultor-poeta, ¿qué me dices?)
habrán llegado ya
a tu olfato de cervatillo,
para recordar a tu memoria entre visillos
que es primavera
y que has nacido
y que es miércoles y abril
ya para siempre...

Nana

Vamos a dormir,
mi vida,
a la sombra del fresno,
en la orilla del río.
Vamos a dormir,mi niña,
en la cueva del viento.

Vamos a dormir,
vamos a soñar,
vida de tu padre,
vamos a soñar
la sonrisa de tu madre.

Vamos a dormir,
contentos,
vamos a dormir
en la cueva de los vientos...

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"El corazón", de Andrés Neuman (poesía en la curva de Koch)

Ya he publicado aquí, al menos, otro poema de los que intentan hermanar poesía y ciencia: poesía mestiza o híbrida que me parece enormemente fértil e interesante. «El corazón» es un poema que nos remite a las Matemáticas, en concreto, a la curva de Koch («copo de nieve»: las curvas que forman un triángulo equilatero… ¡de perímetro infinito!). Lo he encontrado en Cinco poemas sobre ciencia, de Andrés Neuman | Diario Judío México junto a cuatro más, que iré publicando en el canal en ocasiones venideras, por mor de no hacer las entradas demasiado largas, según mi costumbre…

(EL CORAZÓN)

Existe en matemáticas
una curva distinta a la que algunos,
los que nunca han dudado,
llaman curva de Koch.

Los perplejos en cambio han preferido
denominarla así: Copo de Nieve.

Se comporta esta curva fascinante
multiplicando siempre su tamaño
por cuatro tercios y hacia el interior,
llegando, de tan densa, al infinito
sin rebasar su área diminuta.

Artesana,
también así te creces muy adentro:
habitándome lenta,
quedándote con todo, sin forzarlo,
este pequeño corazón hermético.

Nota de Leo Lobos sobre este poema:

La variación más conocida de la curva de Koch es el “copo de nieve”, que no es más que tres curvas que inicialmente forman un triángulo equilátero. Su perímetro es, por supuesto, infinito, pero que su área tiende a 8/5 del valor del área inicial.

Sobre Andrés Neuman

Andrés Neuman nace en Buenos Aires, Argentina el año 1977, en la actualidad esta radicado en España. En 1991 se trasladó a Granada, donde obtuvo la licenciatura en Filología Hispánica. Ha impartido clases de literatura hispanoamericana y colaborado como columnista y guionista de tiras cómicas en el diario Ideal de Granada. Desde que en 1995 se da a conocer en el Certamen Nacional de relatos de Alfaguara, ha cosechado una importante cantidad de reconocimientos y premios literarios, tanto en el género de la poesía como en el de la narrativa y el cuento. Algunos de los más importantes son el XVII Premio Hiperión de poesía, por su libro El tobogán, o el Premio Primavera de novela, del que fue finalista en 2002 con su novela La vida en las ventanas. Su poesía ha sido incluida en varias antologías de poesía joven española como La generación del 99 de José Luis García Martín; La lógica de Orfeo de Luis Antonio de Villena; Yo es otro. Autorretratos de la nueva poesía de Josep María Rodríguez; o Veinticinco poetas españoles jóvenes de la editorial Hiperión. Además de su dedicación como escritor, hay que destacar su trabajo relacionado con el relato breve como coordinador del proyecto Pequeñas resistencias, una tetralogía sobre el cuento actual escrito en castellano, donde se encarga de la parte argentina.

#poesía #literatura #Andrés_Neuman

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Poemas de Ida Vitale

Cumplimos hoy con el debido homenaje a la poeta uruguaya Ida Vitale que, a sus 95 años, ha recibido el Premio Cervantes 2018. Lo hacemos de la mejor manera posible: convocando a los amigos de este blog a la le lectura de una mínima selección de sus poemas.

Ida Vitale

Leíamos en el diario El País (15-11-2018), con motivo de la concesión del Cervantes, esta apretada síntesis de los principales hitos de su biografía literaria:

Es miembro de la llamada Generación del 45, junto con Mario Benedetti y Juan Carlos Onetti, estudió Humanidades y se dedicó a la enseñanza. Fue profesora de Literatura hasta 1973, cuando la dictadura la obligó a exiliarse en México durante una década (1974-1984).

En México, formó parte del consejo asesor de la revista Vuelta, impulsada por Octavio Paz, y fue una de los cofundadores del semanario Uno-Más-Uno, en 1982. En 1984 regresó a Uruguay, donde dirigió la página cultural del semanario Jaque, y en 1989 trasladó su residencia a Austin (Texas, EE UU), desde donde ha vuelto recientemente a su país.

Y, sin más tardanza, los versos vivos de Ida Vitale:

Fortuna

Por años, disfrutar del error
y de su enmienda,
haber podido hablar, caminar libre,
no existir mutilada,
no entrar o sí en iglesias,
leer, oír la música querida,
ser en la noche un ser como en el día.
No ser casada en un negocio,
medida en cabras,
sufrir gobierno de parientes
o legal lapidación.
No desfilar ya nunca
y no admitir palabras
que pongan en la sangre
limaduras de hierro.
Descubrir por ti mmismootro ser no previsto
en el puente de la mirada.
Ser humano y mujer, ni más ni menos.

Gotas

¿Se hieren y se funden?
Acaban de dejar de ser la lluvia.
Traviesas en recreo,
gatitos de un reino transparente,
corren libres por vidrios y barandas,
umbrales de su limbo,
se siguen, se persiguen,
quizá van, de soledad a bodas,
a fundirse y amarse.
Trasueñan otra muerte.

Exilios

…tras tanto acá y allá yendo y viniendo.

Francisco de Aldana

Están aquí y allá: de paso,
en ningún lado.
Cada horizonte: donde un ascua atrae.
Podrían ir hacia cualquier fisura.
No hay brújula ni voces.
Cruzan desiertos que el bravo sol
o que la helada queman
y campos infinitos sin el límite
que los vuelve reales,
que los haría de solidez y pasto.
La mirada se acuesta como un perro,
sin siquiera el recurso de mover una cola.
La mirada se acuesta o retrocede,
se pulveriza por el aire
si nadie la devuelve.
No regresa a la sangre ni alcanza
a quien debiera.
Se disuelve, tan solo.

Estar solo

Un desventurado estar solo,
un venturoso al borde de uno mismo.
¿Qué menos? ¿Qué más sufres?
¿Qué rosa pides, sólo olor y rosa,
sólo tacto sutil, color y rosa,
sin ardua espina.

Justicia

Duerme el aldeano en un colchón de heno.
El pescador de esponjas descansa
sobre su mullidísima cosecha.
¿dormirás tú, en lenta flotación, sobre pael escrito?

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Tres poemas de Joan Margarit

Joan Margarit i Consarnau es uno de los grandes poetas vivos en catalán y castellano. Él mismo escribe las versiones en español de sus poemas escritos en lengua catalana. Luis García Montero, conocido escritor granadino amigo suyo, con el que ha presentado libros y recitado poemas muchas veces, le escribía en una carta pública:

Querido Joan Margarit, no sé si te he contado que mi nuevo ordenador me saluda y me despide en catalán. Lo compré estas pasadas navidades, porque el antiguo andaba mal, muy fatigado por el uso de los años, los versos, los artículos, las novelas y las navegaciones. Cuando lo puse en marcha, su sistema operativo utilizó tu lengua. Cada vez que lo enciendo, me abraza con un Benvingut. Cuando lo cierro, me da tres opciones: Atura temporalment, Tanca y Actualiza y reinicia.

No es el único caso, ni mucho menos, de amistad y admiración mutuas entre escritores en castellano y las otras lenguas de España. En los inicios de este canal, ya traíamos a colación la amistad entre Unamuno y Maragall, con su poema «La vaca cega» en las dos versiones. Ojalá su ejemplo cundiera entre tantos españoles intoxicados por la incomprensión y el desconocimiento mutuos. En su página personal, Joan Margarit, se pueden encontrar notas biográficas, sobre su poética y leer y oír muchos de sus poemas. Su obra es ya inmensa y tiene múltiples registros. Los tres poemitas que comparto aquí (en su versión en castellano) son solo una elección personal, una vía de acceso, como otras posibles, a la obra de un gran poeta apasionado y vivo.

Principios y finales

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Una vez fui una chica con futuro.
Leía en latín a Horacio y a Virgilio
y recitaba a Keats completo de memoria.
Al entrar en sus cuevas, los adultos
me capturaron: comencé a parir
hijos de un hombre necio y vanidoso.
Ahora cuando puedo lleno el vaso
y lloro al recordar algún verso de Keats.
Una mujer ignora, cuando es joven,
que no hay lugar alguno
donde poder quedarse para siempre.
Y no comprende porque nunca llega
aquel o aquella donde hallar descanso.
Las muchachas lo ignoran: los principios
no se parecen nunca a los finales.

Del libro El primer frío

CASA DE MISERICORDIA

El padre fusilado.
O, como dice el juez, ejecutado.
La madre, ahora, la miseria, el hambre,
la instancia que le escribe alguien a máquina:
Saludo al Vencedor, Segundo Año Triunfal,
Solicito a Vuecencia poder dejar mis hijos
en esta Casa de Misericòrdia.

El frío del mañana está en la instancia.
Hospicios y orfanatos fueron duros,
pero más dura era la intemperie.
La verdadera caridad da miedo.
Igual que la poesía: un buen poema,
por más bello que sea, será cruel.
No hay nada más. La poesía es hoy
la última casa de misericordia.

Del libro Casa de misericordia

VENGO DE ALLÍ

Vivo en ciudades de edificios altos,
al sesgo y que se inclinan
para exhibir, suntuosos,
la fuerza del peligro y de la insensatez.
Son titanio y cristal reflejando las nubes.
Pero la vida son también andamios,
humildes esqueletos hacia arriba.
Como un traidor de Shakespeare,
la opulencia planea siempre un crimen.
Y yo soy una carta mal escrita
por la gente que abrió
paso al agua hasta el fondo de los huertos.
Vengo de allí. Lo que haya en mí de noble
sólo puede venir de la pobreza.
Ella con humildad retira el andamiaje
y deja muros rectos, verticales y clásicos.
Ella apartó la tierra con la azada.
La he conocido. Sé qué es.
No voy a confundirla con lo otro,
lo que hay de miserable en la opulencia.

Del libro Amar es dónde

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Gioconda Belli, "Amo a los hombres y les canto"

Para quien no conozca la poesía de la escritora nicaragüense Gioconda Belli (Managua, Nicaragua, 9 de diciembre de 1948), tumultuosa, alegre y retozona como un niño, terremoto o maremoto, pagana y cósmica, «fieramente humana», este poema, tal vez, puede ser una sorpresa, un regalo especial que espero que disfruten amigos y lectores. Acompaño «estos poemas que escribo y lanzo al viento» de un vídeo (al final de la entrada) compuesto por Mercedes Pérez, a quien pertenece también la voz, para los enamorados de la imagen y la escucha más que de la lectura.

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Amo a los hombres
y les canto.

Amo a los jóvenes
desafiantes jinetes del aire,
pobladores de pasillos en las Universidades,
rebeldes, inconformes, planeadores de mundos diferentes.
Amo a los obreros,
esos sudorosos gigantes morenos
que salen de madrugada a construir ciudades.
Amo a los carpinteros
que reconocen a la madera como a su mujer
y saben hacerla a su modo.
Amo a los campesinos
que no tienen más tractor que su brazo
que rompen el vientre de la tierra y la poseen.
Amo, compasiva y tristemente, a los complicados
hombres de negocios
que han convertido su hombría en una sanguinaria
máquina de sumar
y han dejado los pensamientos más profundos,
los sentimientos más nobles
por cálculos y métodos de explotación.

Amo a los poetas -bellos ángeles lanzallamas-
que inventan nuevos mundos desde la palabra
y que dan a la risa y al vino su justa y proverbial importancia.
que conocen la trascendencia de una conversación
tranquila bajo los árboles,
a esos poetas vitales que sufren las lágrimas y van
y dejan todo y mueren
para que nazcan hombres con la frente alta.
Amo a los pintores -hombres colores-
que guardan su hermosura para nuestros ojos
y a los que pintan el horror y el hambre
para que no se nos olvide.
Amo a los solitarios pensadores
los que existen más allá del amor y de la comprensión sencilla
los que se hunden en titánicas averiguaciones
y se atormentan día y noche ante lo absurdo de las respuestas.

A todos amo con un amor de mujer, de madre, de hermana,
con un amor que es más grande que yo toda,
que me supera y me envuelve como un océano
donde todo el misterio se resuelve en espuma…

Amo a las mujeres desde su piel que es la mía.
A la que se rebela y forcejea con la pluma y la voz desenvainadas,
a la que se levanta de noche a ver a su hijo que llora,
a la que llora por un niño que se ha dormido para siempre,
a la que lucha enardecida en las montañas,
a la que trabaja -mal pagada- en la ciudad,
a la que gorda y contenta canta cuando echa tortillas
en la pancita caliente del comal,
a la que camina con el peso de un ser en su vientre
enorme y fecundo.
A todas las amo y me felicito por ser de su especie.
Me felicito por estar con hombres y mujeres
aquí bajo este cielo, sobre esta tierra tropical y fértil,
ondulante y cubierta de hierba.
Me felicito por ser y por haber nacido,
por mis pulmones que me llevan y me traen el aire,
porque cuando respiro siento que el mundo todo entra en mí
y sale con algo mío,
por estos poemas que escribo y lanzo al viento
para alegría de los pájaros,
por todo lo que soy y rompe el aire a mi paso,
por las flores que se mecen en los caminos
y los pensamientos que, desenfrenados, alborotan en las cabezas,
por los llantos y las rebeliones.
Me felicito porque soy parte de una nueva época
porque he comprendido la importancia que tiene mi existencia,
la importancia que tiene tu existencia, la de todos,
la vitalidad de mi mano unida a otras manos,
de mi canto unido a otros cantos.
Porque he comprendido mi misión de ser creador,
de alfarera de mi tiempo que es el tiempo nuestro,
quiero irme a la calle y a los campos,
a las mansiones y a las chozas
a sacudir a los tibios y haraganes,
a los que reniegan de la vida y de los malos negocios,
a los que dejan de ver el sol para cuadrar balances,
a los incrédulos, a los desamparados, a los que han
perdido la esperanza,
a los que ríen y cantan y hablan con optimismo;
quiero traerlos a todos hacia la madrugada,
traerlos a ver la vida que pasa
con una hermosura dolorosa y desafiante,
la vida que nos espera detrás de cada atardecer
-último testimonio de un día que se va para siempre,
que sale del tiempo y que nunca volverá a repetirse-.
Quiero atraer a todos hacia el abrazo de una alegría que comienza,
de un Universo que espera que rompamos sus puertas
con la energía de nuestra marcha incontenible.
Quiero llevaros a recorrer los caminos
por donde avanza -inexorable- la Historia.
Porque los amo quiero llevarlos de frente a la nueva mañana,
mañana lavada de pesar que habremos construido todos.

Vámonos y que nadie se quede a la zaga,
que nadie perezoso, amedrentado, tibio, habite la faz de la tierra
para que este amor tenga la fuerza de los terremotos,
de los maremotos,
de los ciclones, de los huracanes
y todo lo que nos aprisione vuele convertido en desecho
mientras hombres y mujeres nuevos
van naciendo erguidos
luminosos
como volcanes…

Vámonos
Vámonos
Vámonoooos!!!

Vídeo-Poema. Poema de Gioconda Belli en la voz de Mercedes Pérez. Composición Mercedes Pérez.

AMO A LOS HOMBRES Y LES CANTO. Gioconda Belli
by Mercedes e Isabel on YouTube

Dice el wikipedista de su obra poética:

Sus poemas aparecieron por primera vez en el semanario cultural La Prensa Literaria del diario La Prensa de su país. Su poesía, considerada revolucionaria en su manera de abordar el cuerpo y sensualidad femenina, causó gran revuelo. Su libro Sobre la grama le valió en 1972, el premio de poesía más prestigioso del país en esos años, el Mariano Fiallos Gil de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN). En 1978 junto a Claribel Alegría, obtuvo el prestigioso Premio Casa de las Américas en el género poesía por su libro Línea de Fuego, obra que escribió mientras se encontraba viviendo exiliada en México a causa de su activismo revolucionario y que refleja su sentir sobre la situación política de Nicaragua.

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Las cosas y las causas (a propósito de un poema de Juan Ramón Jiménez)

La cosa es que me ronda hace tiempo la sospecha de que Juan Ramón Jiménez, en un poema de Eternidades (1918), jugaba con la etimología de «cosas» (lat.: «causa», que dio en el doblete léxico en español, con el que titulo: cosa / causa) creando, así, lo que podemos llamar un campo semántico en la sombra, ad phantasmam, que enriquece enormemente la lectura del poema. El poema es este:

¡Inteligencia, dame
el nombre exacto de las cosas!
…Que mi palabra sea la cosa misma,
creada por mi alma nuevamente.
Que por mí vayan todos
los que no las conocen, a las cosas;
que por mí vayan todos
los que las olvidan, a las cosas;
que por mí vayan todos
los mismos que las aman, a las cosas…
¡Inteligencia, dame
el nombre exacto, y tuyo,
y suyo, y mío, de las cosas!

El nombre exacto de las cosas
Si damos por buena la interpretación, Juan Ramón, con ese campo semántico fantasma, dice, en realidad: «¡Intelijencia, dame / el nombre exacto de las causas!». Es decir, no pide al Logos precisión, sino la razón del Ser; no es nominalismo, es filosofía perenne. «Que por mí vayan todos / los que no las conocen, a las causas»: la poesía, preñada de metafísica, como camino a la verdad, como salida de la ignorancia: es decir, la poesía como Paideia. «Que por mí vayan todos / los que las olvidan, a las causas»: la anamnesis, la reminiscencia de Platón: vale decir, la poesía como memoria rescatada…

Pero es que, además, creo ver en la invocación a la Musa del Proemio de la Eneida, la misma que, como un mantra, repite Juan Ramón en este hermoso poema:

Musa, mihi causas memora (v. 8)

Si hacemos ahora la inversión contraria, en castellano, el verso de Virgilio quedaría así: «Musa, cuéntame (o recuérdame) las cosas». Solo hay que cambiar Musa por Intelijencia, que en el mundo léxico de Juan Ramón podemos considerar, sin quebranto alguno, ceteris paribus, como equivalentes..

La invocación a la Musa, en Virgilio, o la Intelijencia (el Logos), en Juan Ramón, cabe interpretarla, pues, como la búsqueda de una verdad original a la que solo es posible acceder mediante la poesía. Dicho de otra manera: el poeta invoca el acorde secreto en que poesía y filosofía se encuentran. Del mismo modo que Virgilio invoca la Musa para encontrar el cruce de caminos entre Poesía e Historia, entre Verdad y Mito fundacional. ¿También Juan Ramón Jiménez pide ayuda a la Intelijencia, al Logos, en estos versos mágicos de Eternidades, para fundar y fundir Verdad y Mito, Historia y Eternindad? Algo de eso creemos ver y oír tras «el nombre exacto de las cosas»…

Post Scriptum

Tengo que interpretar, con más desarrollo, el verso «Que mi palabra sea la cosa misma». Tlapil una amiga de Redmatrix, que leyó el borrador de esta entrada, comentaba, a propósito de este verso:

Este poema, y el texto que lo acompaña, ha hecho derivar mis pensamientos. Recordé un ritual wirarika, en donde la palabra transforma la realidad:

A media noche, alrededor de una fogata, un cantador hace poesía. De pronto calla, los presentes nombran palabras cuyo significado ha sido alterado. Se le dice; sol a la rana, lago a la noche o durazno a la nube. Eso, que parece un juego, logra «detener el mundo» por un instante, permitiendo entrever la esencia de la existencia.

Me pareció ver similitudes, entre lo publicado y este recuerdo.

El recuerdo de mi amiga mejicana es hermoso y lo guardo como mío. Pero, además, debo extrapolar el sentido del verso y ponerlo en relación a:

  • La función mágica del lenguaje de que habló Jakobson, que nunca se cita junto a las funciones canónicas de los libros de texto, que todo el mundo (que haya sufrido las clases de Lengua en España, al menos) recuerda.

  • Las performatives sentences de John Austin.

  • Las ideas sobre la Semántica de las lenguas de Ramón Trujillo (las palabras son cosas).

Lo anoto aquí como una revisión y ampliación pendientes.

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