Haz la prueba. Piensa en ejemplos de ficción en los que un hombre y una mujer construyan una amistad. Descarta los casos en los que una de esas dos personas no se sienta atraída por el género de la otra. También aquellos que se dan con una diferencia de edad notable entre ambas y, por último, los que nos presenten esa relación diluida en un grupo de más gente. No es fácil, ¿verdad? Posiblemente, los hombres con amigas estén infrarrepresentados en las pantallas y los libros, lo que no quita para que tampoco sea automático encontrar tanta casuística en la vida real.
«Si no tuviera amigas me lo perdería todo. Conectar con ellas, cultivar esas amistades ha supuesto un cambio radical en mi vida. Me permiten verme bajo otro punto de vista, entender comportamientos propios que entre hombres están normalizados, por ejemplo, bromas pesadas o el no saber cómo estamos. Tener amigas me hace entender la amistad de otra forma, escuchar y preguntar más», reconoce Lionel S. Delgado, sociólogo e investigador sobre nuevos modelos de masculinidad.
Fragmento del dossier de La Marea nº 97, dedicado a la (difícil) amistad entre hombres y mujeres.
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