Oficio divertido
Mi oficio es divertido
en este año que marca la agenda:
me dedico a enseñar la lengua a los niños…
Eso que se llamaba Gramática.
Lección primera:
Los sujetos, a veces, están elípticos, omitidos o permitidos…
¡Y otras, inencontrables!
De todos los objetos, me gustan los indirectos: ¿para quién?
Depende de los circunstanciales, que varían tanto…
Odio las oraciones impersonales
-salvo las del tiempo, ya lo sabéis-
Y adoro los futuros imperfectos…
De los verbos, «amar». A ver, niñas:
primera persona del singular del presente indefinido…
Y así me lo paso, equivocado
tantas veces en las reglas de la concordancia,
pero subordinándome a lo principal:
el imperativo de presente…
(Sevilla, 1988. Colegio Internacional Europa)
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