Cuando nos despertamos

Cuando nos despertamos, todos tenemos una mirada extraña en nuestros rostros, como si estuviéramos desquiciados o sorprendidos. A veces, como asustados. Es como si hubiéramos regresado, inesperadamente, de un largo viaje a territorios lejanos y desconocidos. Quizá peligrosos…

Es imposible enamorarse de una cara así y, si el amor existía la noche antes, ahora es sometido a la más dura prueba a la que, tal vez, no sobreviva. Lo más probable es que la inquietud y el desasosiego nos invadan ante tan inesperada metamorfosis nocturna. Un desconocido o una desconocida yace junto a nosotros en el lecho. Su angustia o amenaza nos aterrorizan. Quizá la mejor opción sea malvestirnos, abrir la puerta del piso mientras aún sea posible y salir corriendo a la calle para no volver jamás…

Visitas: 13

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.