Siempre volando

Hace más de dos semanas que mi calle está llena de vencejos, que anidan en las fachadas. Son aves en declive poblacional -como tantas- y fácilmente confundibles con las golondrinas, de las que, sin embargo, se diferencian en muchas cosas: las alas, el pico, el tamaño, el color… Pero sobre todo porque son aves fabulosas que se pasan la vida volando, literalmente. Solo se detienen en esta época para anidar y sus chillidos, no muy agradables, llenan el ámbito cuando hace buen tiempo. Por lo demás, comen, beben, duermen y copulan en pleno vuelo. Sus crías, cuando abandonan el nido, echan a volar sin aprendizaje previo y no vuelven más. Es fascinante verlos volar en círculos a gran altura o en vuelo rasante sobre la superficie del agua. No sabemos mucho de ellos, pero se sospecha que son muy juguetones y sus ceremonias de apareamiento en el aire son espectaculares, según dicen los que lo han visto, que no son muchos…

Vencejo común (Apus apus)

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