
Hay cierta insolencia en el tiempo,
en cómo nos trata, en sus aires de matón,
en la manera indiferente de negar
una y otra vez lo que una vez
tras otra le pedimos: que no corra
de esa forma tan brutal,
negando impasible
nuestro único y persistente
ruego: más demora en arrebatarnos,
siempre a destiempo, tan altanero,
la belleza, la juventud perdida
la alegría tardía..
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