Una vez inventado el tiempo, lo sabemos, sólo podemos escapar de él al negarnos a saber la hora. Un lienzo temprano de Cézanne titulado El reloj de mármol negro presenta un reloj con esfera sin manecillas, una imagen de atemporalidad. Un reloj sin manecillas no señala ninguna hora en particular y, al mismo tiempo, las señala todas. Un reloj desprovisto de manecillas constituye una imagen poderosa de la perspectiva favorable al poeta mientras su λόγος avanza y retrocede en el tiempo y nosotros permanecemos, atrapados en nuestra visión parcial de la realidad, con los ojos fijos en el momento que calificamos como «el presente». Mientras tanto no debemos ignorar el hecho de que la carátula del reloj sobre el cual Cézanne capta la atemporalidad, es de color negro: un acto de negación pictórica. (Anne Carson)
El reloj de mármol negro, c.1870 (The Black Marble Clock, c.1870 ), de Paul Cézanne