Hay un gran desorden bajo el cielo; la situación es excelente, dijo una vez Mao Zedong… Veremos
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Blog de Manuel Jiménez Friaza
Hay un gran desorden bajo el cielo; la situación es excelente, dijo una vez Mao Zedong… Veremos
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En Indisposición general. Ensayo sobre la fatiga, un libro de Martí Peran, una lúcida crítica a la hiperactividad, capitalista, nietzcheana y la “autoproducción” (hazlo tú mismo, hazte y rehazte, emprende…) contemporáneas, se leen cosas como esta:

La idea de proyecto es la fórmula retórica que engloba mejor la hiperactividad autoproductiva. La propia vida es concebida como proyecto en lugar de como biografía. Una vida como devenir biográfico conlleva una sucesión de experiencias con solución de continuidad. En una vida biográfica se cruzan por igual ilusiones cumplidas y desengaños sobre el filo de un tiempo único. La vida bio-gráfica se dibuja de forma paulatina en un trazo continuo. La vida como proyecto, por el contrario, es una vida sometida a la flexibilidad y la atomización. Cada uno de los modos de ser del sujeto de la autoproducción lleva inscrita una fecha de caducidad. Para que se mantenga operativa nuestra inquietud productiva, no podemos detenernos en ningún modo de aparecer. La visibilidad que nos constituye ha de ser permanentemente reconfigurada.
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Manteneos firmes y activos. No seáis demasiado amables…
(Susan George)
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Beckett más allá de «Esperando a Godot»…
Samuel Beckett: Quad I+II (play for TV)
porText und BühneenYouTube
Escrita en 1980 bajo el título «Square», esta primera de las piezas televisivas minimalistas y experimentales que Beckett realizó para la Süddeutscher Rundfunk en la década de 1980 opera con el juego en serie de un patrón de movimiento de cuatro actores, que también permite cuatro solos, seis dúos y cuatro tríos. Reconocibles e irreconocibles al mismo tiempo gracias a capuchas de colores, interpretan un implacable drama de circuito cerrado: una vez que han entrado en la plaza, están condenados a recorrer monótona y sincrónicamente los seis escalones de cada una de las líneas longitudinales y diagonales de la plaza, acompañados en parte por diversos ritmos de tambor. La precisión matemática y la coreografía son posibles gracias a una sincronización exacta. La variación de la coreografía se limita al número de actores y a las constelaciones de colores cambiantes resultantes. El centro del cuadrado, marcado con un punto, siempre se circunvala por la izquierda. Los pies dejan vagas huellas en las diagonales del cuadrado blanco en el transcurso de la producción. En el contexto de sus últimas piezas televisivas, «Quadrat» (versión I) es la más dramática, a pesar de toda su reducción. Beckett también rodó una variante en blanco y negro (Versión II) con cuatro figuras idénticas vestidas de blanco al compás de un metrónomo.
Rudolf Frieling
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