Francisco de Aldana

Poeta soldado del Emperador, como Garcilaso pero más desconocido que él -¿injustamente?-, el capitán Francisco de Aldana (Nápoles, 1537 – Alcazarquivir, 1578) luchó en Italia y Flandes, espió en Marruecos y murió en la derrota de Alcazarquivir, donde

“…andando Aldana a pie por le haber muerto el caballo, le encontró el rey y le dijo: -Capitán, ¿por qué no tomáis caballo?- Y él dicen que le respondió: -Señor, ya no es tiempo sino de morir, aunque sea a pie.- Y con la espada en la mano tinta en sangre se metió entre los enemigos…”

 

Único, sabio y claro Aldana.
Miguel de Cervantes

Comparto con los amigos dos de mis poemas favoritos de Francisco de Aldana: la larga y hermosa “Epístola a Montano” y el soneto que empieza “En fin en fin, tras tanto andar muriendo”.

“En fin en fin, tras tanto andar muriendo”

En fin, en fin, tras tanto andar muriendo,
tras tanto varïar vida y destino,
tras tanto, de uno en otro desatino,
pensar todo apretar, nada cogiendo;

tras tanto acá y allá yendo y viniendo,
cual sin aliento inútil peregrino,
¡oh, Dios!, tras tanto error del buen camino,
yo mismo de mi mal ministro siendo,

hallo, en fin, que ser muerto en la memoria
del mundo es lo mejor que en él se asconde,
pues es la paga dél muerte y olvido,

y en un rincón vivir con la vitoria
de sí, puesto el querer tan sólo adonde
es premio el mismo Dios de lo servido.

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Epístola a Arias Montano

Montano, cuyo nombre es la primera
estrellada señal por do camina
el sol el cerco oblicuo de la esfera,

nombrado así por voluntad divina,
para mostrar que en ti comienza Apolo
la luz de su celeste diciplina:

yo soy un hombre desvalido y solo,
expuesto al duro hado cual marchita
hoja al rigor del descortés Eolo;

mi vida temporal anda precita
dentro el infierno del común trafago
que siempre añade un mal y un bien nos quita.

Oficio militar profeso y hago,
baja condenación de mi ventura
que al alma dos infiernos da por pago.

Los huesos y la sangre que natura
me dio para vivir, no poca parte
dellos y della he dado a la locura,

mientras el pecho al desenvuelto Marte
tan libre di que sin mi daño puede,
hablando la verdad, ser muda el arte.

Y el rico galardón que se concede
a mi (llámola así) ciega porfía
es que por ciego y porfiado quede.

No digo más sobre esto, que podría
cosas decir que un mármol deshiciese
en el piadoso humor que el ojo envía,

y callaré las causas de interese,
no sé si justo o injusto, que en alguno
hubo porque mi mal más largo fuese.

Menos te quiero ser ora importuno
en declarar mi vida y nacimiento,
que tiempo dará Dios más oportuno:

basta decir que cuatro veces ciento
y dos cuarenta vueltas dadas miro
del planeta seteno al firmamento

que en el aire común vivo y respiro,
sin haber hecho más que andar haciendo
yo mismo a mí, crüel, doblado tiro

y con un trasgo a brazos debatiendo
que al cabo, al cabo, ¡ay Dios!, de tan gran rato
mi costoso sudor queda riendo.

Mas ya, ¡merced del cielo!, me desato,
ya rompo a la esperanza lisonjera
el lazo en que me asió con doble trato.

Pienso torcer de la común carrera
que sigue el vulgo y caminar derecho
jornada de mi patria verdadera;

entrarme en el secreto de mi pecho
y platicar en él mi interior hombre,
dó va, dó está, si vive, o qué se ha hecho.

Y porque vano error más no me asombre,
en algún alto y solitario nido
pienso enterrar mi ser, mi vida y nombre

y, como si no hubiera acá nacido,
estarme allá, cual Eco, replicando
al dulce son de Dios, del alma oído.

Y ¿qué debiera ser, bien contemplando,
el alma sino un eco resonante
a la eterna beldad que está llamando

y, desde el cavernoso y vacilante
cuerpo, volver mis réplicas de amores
al sobrecelestial Narciso amante;

rica de sus intrínsecos favores,
con un piadoso escarnio el bajo oficio
burlar de los mundanos amadores?

En tierra o en árbol hoja algún bullicio
no hace que, al moverse, ella no encuentra
en nuevo y para Dios grato ejercicio;

y como el fuego saca y desencentra
oloroso licor por alquitara
del cuerpo de la rosa que en ella entra,

así destilará, de la gran cara
del mundo, inmaterial varia belleza
con el fuego de amor que la prepara;

y pasará de vuelo a tanta alteza
que, volviéndose a ver tan sublimada,
su misma olvidará naturaleza,

cuya capacidad ya dilatada
allá verná do casi ser le toca
en su primera causa transformada.

Ojos, oídos, pies, manos y boca,
hablando, obrando, andando, oyendo y viendo,
serán del mar de Dios cubierta roca;

cual pece dentro el vaso alto, estupendo,
del oceano irá su pensamiento
desde Dios para Dios yendo y viniendo.

Serále allí quietud el movimiento,
cual círculo mental sobre el divino
centro, glorioso origen del contento,

que, pues el alto, esférico camino
del cielo causa en él vida y holganza,
sin que lugar adquiera peregrino,

llegada el alma al fin de la esperanza,
mejor se moverá para quietarse
dentro el lugar que sobre el mundo alcanza,

do llega en tanto extremo a mejorarse
(torno a decir) que en él se transfigura,
casi el velo mortal sin animarse.

No que del alma la especial natura,
dentro al divino piélago hundida,
cese en el hacedor de ser hechura,

o quede aniquilada y destrüida,
cual gota de licor, que el rostro enciende,
del altísimo mar toda absorbida,

mas como el aire, en quien en luz se extiende
el claro sol, que juntos aire y lumbre
ser una misma cosa el ojo entiende.

Es bien verdad que a tan sublime cumbre
suele impedir el venturoso vuelo
del cuerpo la terrena pesadumbre.

Pero, con todo, llega al bajo suelo
la escala de Jacob, por do podemos
al alcázar subir del alto cielo;

que, yendo allá, no dudo que encontremos
favor de más de un ángel diligente
con quien alegre tránsito llevemos.

Puede del sol pequeña fuerza ardiente
desde la tierra alzar graves vapores
a la región del aire allá eminente,

¿y tantos celestiales protectores,
para subir a Dios alma sencilla,
vernán a ejercitar fuerzas menores?

Mas pues, Montano, va mi navecilla
corriendo este gran mar con suelta vela,
hacia la infinidad buscando orilla,

quiero, para tejer tan rica tela,
muy desde atrás decir lo que podría
hacer el alma que a su causa vuela.

Paréceme, Montano, que debría
buscar lugar que al dulce pensamiento,
encaminando a Dios, abra la vía,

ado todo exterior derramamiento
cese, y en su secreto el alma entrada
comience a examinar, con modo atento,

antes que del Señor fuese criada
cómo no fue, ni pudo haber salido
de aquella privación que llaman nada;

ver aquel alto piélago de olvido,
aquel sin hacer pie luengo vacío,
tomado tan atrás del no haber sido,

y diga a Dios: «¡Oh causa del ser mío,
cuál me sacaste desa muerte escura,
rica del don de vida y de albedrío!»

Allí, gozosa en la mayor natura,
déjese el alma andar süavemente
con leda admiración de su ventura.

Húndase toda en la divina fuente
y, del vital licor humedecida,
sálgase a ver del tiempo en la corriente:

veráse como línea producida
del punto eterno, en el mortal sujeto
bajada a gobernar la humana vida

dentro la cárcel del corpóreo afeto,
hecha horizonte allí deste alterable
mundo y del otro puro y sin defeto;

donde, a su fin únicamente amable
vuelta, conozca dél ser tan dichosa
forma gentil de vida indeclinable,

y sienta que la mano dadivosa
de Dios cosas crïo tantas y tales,
hasta la más süez, mínima cosa,

sin que las calidades principales,
los cielos con su lúcida belleza,
los coros del Impíreo angelicales

consigan facultad de tanta alteza
que lo más bajo y vil que asconde el cieno
puedan criar, ni hay tal naturaleza.

Enamórese el alma en ver cuán bueno
es Dios, que un gusanillo le podría
llamar su criador de lleno en lleno,

y poco a poco le amanezca el día
de la contemplación, siempre cobrando
luz y calor que Dios de allá le envía.

Déjese descansar de cuando en cuando
sin procurar subir, porque no rompa
el hilo que el amor queda tramando,

y veráse colmar de alegre pompa,
de divino favor, tan ordenado
cuan libre de desmán que le interrompa.

Torno a decir que el pecho enamorado
la celestial, de allá, rica inflüencia
espere humilde, atento y reposado,

sin dar ni recebir propia sentencia,
que en tal lugar la lengua más despierta
es de natura error y balbucencia.

Abra de par en par la firme puerta
de su querer, pues no tan presto pasa
el sol por la región del aire abierta,

ni el agua universal con menos tasa
hinchió toda del suelo alta abertura,
bajando a la región de luz escasa,

como aquella mayor, suma natura
hinche de su divino sentimiento
el alma cuando abrir se le procura.

No que de allí le quede atrevimiento
para creer que en sí mérito encierra
con que al supremo obligue entendimiento,

pues la impotencia misma que la tierra
tiene para obligar que le dé el cielo
llovida ambrosia en valle, en llano, o en sierra,

o para producir flores el hielo
y plantas levantar de verde cima
desierto estéril y arenoso suelo,

tiene el alma mejor, de más estima,
para obligar que en ella gracia influya
el bien que a tanta alteza le sublima.

Es don de Dios, manificiencia suya,
divina autoridad que el ser abona,
de nuestra indinidad que no le arguya;

y cuando da de gloria la corona,
es último favor que los ya hechos,
como sus propios méritos, corona.

Así que el alma en los divinos pechos
beba infusión de gracia sin buscalla,
sin gana de sentir nuevos provechos,

que allí la diligencia menos halla
cuanto más busca, y suelen los favores
trocarse en interior, nueva batalla.

No tiene que buscar los resplandores
del sol quien de su luz anda cercado,
ni el rico abril pedir hierbas y flores;

pues no mejor el húmido pescado
dentro el abismo está del oceano,
cubierto del humor grave y salado,

que el alma, alzada sobre el curso humano
queda, sin ser curiosa o diligente,
de aquel gran mar cubierta ultramundano;

no, como el Pece, sólo exteriormente,
mas dentro mucho más que esté en el fuego
el íntimo calor que en él se siente.

Digo que puesta el alma en su sosiego
espere a Dios, cual ojo que cayendo
se va sabrosamente al sueño ciego,

que al que trabaja por quedar durmiendo,
esa misma inquietud destrama el hilo
del sueño, que se da no le pidiendo.

Ella verá, con desusado estilo,
toda regarse, y regalarse junto,
de un salido de Dios sagrado Nilo;

recogida su luz toda en un punto,
aquella mirará de quien es ella
indinamente imagen y trasunto

y, cual de amor la matutina estrella
dentro el abismo del eterno día,
se cubrirá toda luciente y bella.

Como la hermosísima judía
que, llena de doncel, novicio espanto,
viendo Isaac que para sí venía,

dejó cubrir el rostro con el manto,
y decendida presto del camello
recoge humilde al novio casto y santo,

disponga el alma así con Dios hacello
y de su presunción decienda altiva,
cubierto el rostro y reclinado el cuello.

y aquella sacrosanta virtud viva,
única, crïadora y redentora,
con profunda humildad en sí reciba.

Mas ¿quién dirá, mas quién decir agora
podrá los peregrinos sentimientos
que el alma en sus potencias atesora:

aquellos ricos amontonamientos
de sobrecelestiales inflüencias
dilatados de amor descubrimientos;

aquellas ilustradas advertencias
de las musas de Dios sobreesenciales,
destierro general de contingencias;

aquellos nutrimentos divinales,
de la inmortalidad fomentadores,
que exceden los posibles naturales;

aquellos (¡qué diré!) colmos favores,
privanzas nunca oídas, nunca vistas,
suma especialidad del bien de amores?

¡Oh grandes, oh riquísimas conquistas
de las Indias de Dios, de aquel gran mundo
tan escondido a las mundanas vistas!

Mas ¡ay de mí!, que voy hacia el profundo
do no se entiende suelo ni ribera,
y si no vuelvo atrás, me anego y hundo.

No más allá; ni puedo, aunque lo quiera.
Do la vista alcanzó, llegó la mano;
ya se les cierra a entrambos la carrera.

¿Notaste bien, dotísimo Montano,
notaste cuál salí, más atrevido
que del cretense padre el hijo insano?

Tratar en esto es sólo a ti debido,
en quien el cielo sus noticias llueve
para dejar el mundo enriquecido;

por quien de Pindo las hermanas nueve
dejan sus montes, dejan sus amadas
aguas, donde la sed se mata y bebe,

y en el santo Sïon ya trasladadas,
al profético coro por tu boca
oyendo están, atentas y humilladas.

¡Dichosísimo aquél que estar le toca
contigo en bosque o en monte o en valle umbroso
o encima la más alta, áspera roca!

¡Oh tres y cuatro veces yo dichoso
si fuese Aldino aquél, si aquél yo fuese
que, en orden de vivir tan venturoso,

juntamente contigo estar pudiese,
lejos de error, de engaño y sobresalto,
como si el mundo en sí no me incluyese!

Un monte dicen que hay sublime y alto,
tanto que, al parecer, la excelsa cima
al cielo muestra dar glorioso asalto

y que el pastor, con su ganado, encima,
debajo de sus pies correr el trueno
ve dentro el nubiloso, helado clima,

y en el puro, vital aire sereno
va respirando allá, libre y exento,
casi nuevo lugar, del mundo ajeno,

sin que le impida el desmandado viento,
el trabado granizo, el suelto rayo,
ni el de la tierra grueso, húmido aliento.

Todo es tranquilidad de fértil mayo,
purísima del sol templada lumbre,
de hielo o de calor sin triste ensayo.

Pareces tú, Montano, a la gran cumbre
deste gran monte, pues vivir contigo
es muerte de la misma pesadumbre,

es un poner debajo a su enemigo:
de la soberbia el trueno estar mirando
cuál va descomponiendo al más amigo,

las nubes de la invidia descargando
ver, de murmuración duro granizo,
de vanagloria el viento andar soplando,

y de lujuria el rayo encontradizo,
de acidia el grueso aliento y de avaricia,
con lo demás que el padre antiguo hizo;

y desta turba vil que el mundo envicia
descargado, gozar cuanto ilustrare
el sol en ti de gloria y de justicia.

El alma que contigo se juntare
cierto reprimirá cualquier deseo
que contra el proprio bien la vida encare;

podrá luchar con el terrestre Anteo
de su rebelde cuerpo, aunque le cueste
vencer la lid por fuerza y por rodeo,

y casi vuelta un Hércules celeste,
sompesará de tierra ese imperfeto,
porque el f avor no pase della en éste,

tanto que el pie del sensitivo afeto
no la llegue a tocar y el enemigo
al hercúleo valor quede sujeto;

de sí le apartará, junto consigo
domándole, firmado en la potencia
del pecho ejecutor del gran castigo;

serán temor de Dios y penitencia
los brazos, coronada de diadema
la caridad, valor de toda esencia.

Mas para conclüir tan largo tema,
quiero el lugar pintar do, con Montano,
deseo llegar de vida al hora extrema.

No busco monte excelso y soberano,
de ventiscosa cumbre, en quien se halle
la triplicada nieve en el verano;

menos profundo, escuro, húmido valle
donde las aguas bajan despeñadas
por entre desigual, torcida calle;

las partes medias son más aprobadas
de la natura, siempre frutüosas,
siempre de nuevas flores esmaltadas.

Quiero también, Montano, entre otras cosas,
no lejos descubrir de nuestro nido
el alto mar, con ondas bulliciosas:

dos elementos ver, uno movido
del aéreo desdén, otro fijado,
sobre su mismo peso establecido;

ver uno desigual, otro igualado,
de mil colores éste, aquél mostrando
el claro azul del cielo no añublado.

Bajaremos allá de cuando en cuando,
altas y ponderadas maravillas
en recíproco amor juntos tratando.

Verás por las marítimas orillas
la espumosa resaca entre el arena
bruñir mil blancas conchas y lucillas,

en quien hiriendo el sol con luz serena,
echan como de sí nuevos resoles
do el rayo visüal su curso enfrena.

Verás mil retorcidas caracoles,
mil bucios istrïados, con señales
y pintas de lustrosos arreboles:

los unos del color de los corales,
los otros de la luz que el sol represa
en los pintados arcos celestiales,

de varia operación, de varia empresa,
despidiendo de sí como centellas,
en rica mezcla de oro y de turquesa.

Cualquiera especie producir de aquéllas
verás (lo que en la tierra no acontece)
pequeñas en extreno y grandes dellas,

donde el secreto, artificioso pece
pegado está, y en otros despegarse
suele y al mar salir, si le parece,

(por cierto, cosa dina de admirarse
tan menudo animal sin niervo y hueso
encima tan gran máquina arrastrarse,

crïar el agua un cuerpo tan espeso
como la concha, casi fuerte muro
reparador de todo caso avieso,

todo de fuera peñascoso y duro,
liso de dentro, que al salir injuria
no haga a su señor tratable y puro),

el nácar, el almeja y la purpuria
venera, con matices luminosos
que acá y allá del mar siguen la furia.

¡Ver los marinos riscos cavernosos
por alto y bajo en varia forma abiertos,
do encuentran mil embates espumosos;

los peces acudir por sus inciertos
caminos con agalla purpurina,
de escamoso cristal todos cubiertos!

También verás correr por la marina,
con sus airosas tocas, sesga y presta,
la nave, a lejos climas peregrina.

Verás encaramar la comba cresta
del líquido elemento a los extremos
de la helada región, al fuego opuesta;

los salados abismos miraremos
entre dos sierras de agua abrir cañada,
que de temor Catón suelta sus remos.

Veráse luego mansa y reposada
la mar, que por sirena nos figura
la bien regida y sabia edad pasada,

la cual en tan gentil, blanda postura
vista del marinero, se adormece
casi a música voz, süave y pura,

y en tanto el fiero mar se arbola y crece
de modo que, aun despierto, ya cualquiera
remedio de vivir le desfallece.

En fin, Montano, el que temiendo espera
y velando ama, sólo éste prevale
en la estrecha, de Dios, cierta carrera.

Mas ya parece que mi pluma sale
del término de epístola, escribiendo
a ti, que eres de mí lo que más vale;

a mayor ocasión voy remitiendo,
de nuestra soledad contemplativa,
algún nuevo primor que della entiendo.

Tú, mi Montano, así tu Aldino viva
contigo, en paz dichosa, esto que queda
por consumir de vida fugitiva;

y el cielo, cuando pides, te conceda
que nunca de su todo se desmiembre
ésta tu parte y siempre serlo pueda.

Nuestro Señor en ti su gracia siembre
para coger la gloria que promete.
De Madrid, a los siete de setiembre,
mil y quinientos y setenta y siete.

#poesía #literatura #Francisco de Aldana

Apuntes, 6

Lecciones olvidadas

Aristóteles explicaba hace siglos, en su Política, que las tiranías tienen tres objetivos muy claros: que los ciudadanos piensen poco, que se enfrenten unos a otros y que no actúen. El desconocimiento de estas verdades como puños, de éste y de tantos pensadores que pensaron en favor del pueblo es una de las cosas que más desesperan. La transformación de la Historia de la Filosofía en una asignatura optativa -uno de los regalos que nos deja la LOMCE del PP- abundará en ese olvido trágico, en este aborrecimiento general de la política que estamos viviendo, indiferentes y estólidos…

Pero no es solo el mangoneo con asignaturas o itinerarios educativos, ni siquiera con leyes canallas como esta de Educación en España que mencionaba (al fin y al cabo, yo he conocido 8 y he sobrevivido a todas), no. Es el desaprovechamiento culpable de este cúmulo de datos, experiencias y pensamientos que -aún- hay accesibles para todo el mundo en Internet. No digo ya la obra de Aristóteles, sino los elementos de la Geometría de Euclides, las obras completas del ilustrado Feijoo, magníficas entradas científicas… Un saber acumulado que hace tan fácil la autoinstrucción. Ya no hay que ir a sacar libros de la Biblioteca Pública como hicieron los pocos héroes autodidactas de las clases trabajadoras que nos ha sido dado conocer, de forma directa o indirecta, a través de la literatura misma. Como esos trabajadores alemanes y checos cuyo emotivo retrato nos legó Peter Weiss en su Estética de la resistencia, quedándose dormidos de cansancio en su pupitre de la escuela nocturna…

Recordemos: que pensemos poco, que compitamos entre nosotros, que no actuemos… ¡Sería tan fácil contradecir y desengañar esas aprovechadas expectativas que tienen las tiranías respecto a nosotros. Es tan fácil leer con provecho las lecciones del viejo maestro griego, y pensar y no competir y actuar!

Religiones, iglesias, Iglesias

A mi juicio -como gustaba de decir Felipe González- mezclas habitualmente religión / iglesia; no solo tú, claro. Los griegos más antiguos, pueblo sensato donde los haya tenían religiones versátiles y adaptativas (los demonios o ángeles familiares, que los romanos llamaban lares y penates, eran de veneración universal, como debe ser: la casa y los antepasados) en la que convivían en armonía dioses, dioses menores, diosecillos, héroes un poco al gusto de cada cual… Pero no tuvieran iglesias ni curas hasta la época imperial alejandrina, que ya necesitaba el apoyo de hermandades y sacerdotes y monjas de sus templos para el control de la gente. Un viejo camino que ya conocemos.
Como tú eres un hombre muy leído, recordarás los sorprendentes testimonios de las primitivas comunidades de cristianos-aún-no-iglesia que desvelan los manuscritos del Mar Muerto, Nag Hammadi y todos esos pecios que nos han llegado. El cristianianismo-ya-iglesia, de Constantino para acá, es lo que criticamos y debemos criticar sin ningún tipo de ambigüedad. La iglesia compañera siempre de los estados, ángel custodio del pensamiento de la gente.
La española es particularmente impresentable, desde… Desde siempre, desde el montaje de Santiago hasta los cruzadistas que sacaban a Franco bajo palio y llevaban el santolio a los fusilamientos. La actual, la de los chollos económicos, la de los chanchullos …

… Las masas rocieras ¿son iglesia o Iglesia?, las partidas de la porra anti aborto ¿son iglesia o Iglesia? Quiero decir que, más allá de la jerarquía, cuando una religión se institucionaliza ¿sigue siendo religión o ya es iglesia? Un credo articulado, una ética establecida, unos límites que marcan la heterodoxia (sit anatema!)… No sé yo; a mí me sigue pareciendo que esos matices -tan jesuíticos, por otro lado- que estableces no ayudan a entender lo que me parece que es el pecado original de las religiones monoteístas y las iglesias o Iglesias que, forzosamente, nacen y proliferan con ellas: la alianza con el poder, la cosificación de unas creencias o consuelos indecisas pero vivas, en unos estatutos, el proselitismo. Y estirando, la movilización, el heroísmo o el martirio. Piensa uno.

Los trabajos de Persiles y Sigismunda

Estos días estoy engolfado en Los trabajos de Persiles y Sigismunda. Una historia septentrional, la última novela de Cervantes -en la bendita edición exenta que acaba de sacar Jesús Munárriz en Hiperión-, y en el luminoso estudio que le dedicó Michael Nerlich, El Persiles descodificado. La Divina Comedia de Cervantes. El Persiles ha sido víctima siempre de una exégesis malintencionada que nos presentaba a un Cervantes finalmente convertido a la ortodoxia de la Contrarreforma, y ha impedido una lectura limpia e ingenua de esta historia llena de simbolismos y utopías, mucho más que una novela de aventuras.

Apuntes, 5

Borgen

En estos días en España, a raíz de las inéditas minorías parlamentarias que han resultado de las últimas elecciones, y de la necesidad de pactos para formar gobierno, muchos mencionan la serie danesa Borgen como motivo inspirador. Yo la vi entera y la verdad es que disfruté mucho con las vicisitudes de la primera ministra danesa, sus problemas políticos, personales y mediáticos,  y su resuelto convencimiento de ser decente y de ser fiel a sus principios y a sus votantes por encima de todo. Algo tan sencillo y claro y tan difícil de encontrar en la realidad española…

La ensoñación más dulce

Y sin embargo, @tlapil … Da la impresión, por tu manera contundente y clara de decir las cosas que hay una “ideología” anarquista. Pero no existe tal y la prueba más fácil es repasar las diversas y cambiantes “familias” de esa supuesta ideología: comunismo libertario, anarcoprimitivismo, anarcosindicalismo… Las utopías anarquistas son un camino que, como en los versos de Machado, se va haciendo al andar. Al no ser una ideología unitaria, tampoco tiene un lenguaje privado en el que ponernos de acuerdo. No existen lenguajes privados: se van haciendo de capas y amalgamas…

Hay anarquistas que votan, otras se concentran en la liberación de las mujeres, otros siguen queriendo retomar a la clase obrera como su sujeto social. Etcétera, etcétera. Y está bien que así sea: las utopías (en eso sí tienes razón) libertarias coinciden todas en eso que tú llamas la “nocividad del poder”. Pero ojo, sin oponerle la libertad individual (al fin y al cabo, eso hacen los liberales también), porque los individuos estamos construidos, como en un espejo, también de una estructura de poder (el consciente, la cámara del cerebro que interioriza las normas, el orden) y de un sinfín de yoes reprimidos, que no pudieron ser, que pugnan por ser, a veces verdaderas fieras enjauladas…

Del anarquismo yo me quedo más con la fértil idea del apoyo mutuo del gran Kropotkin, con la creatividad de la organización espontánea (me da igual que eso acabe en unos concejales que atinan a organizar un ayuntamiento de forma autónoma y asamblearia, o que se traduzca en una feliz convivencia de un clan trabado en el amor, como en una melaza..)

No hay estación término, no hay paraíso final: el tiempo se encarga de ello. Solo apeaderos, y, con suerte, espacios liberados por un tiempo y para una gente que ojalá sea largo y ojalá sean muchas. Pienso, pues, que es un error reducir el anarquismo a una sola idea, como en una cáscara de nuez. Lejos de aclararlo, lo achica y vuelve huraño y antipático, siendo, por el contrario, la ensoñación más dulce de los seres humanos…

Así era Deleuze

“Être de gauche c’est d’abord penser le monde, puis son pays, puis ses proches, puis soi; être de droite c’est l’inverse.”, que quiere decir más o menos: “Ser de izquierdas es, de primeras, pensar en el mundo, después en el país y el prójimo y, por último, en uno mismo: ser de derechas es hacerlo al revés”. Así era Deleuze…

Deleuze

La España vacía

Y sin embargo, haberlas, haylas. Voy a entrarle por otro lado. Leía hace unas horas un excelente reportaje de Tinta Libre sobre la España vacía, esa tremenda cantidad de pueblos y aldeas abandonados que no deja de aumentar desde que el franquismo propició las concentraciones urbanas por mor de su pretendida industrialización. La autora, entre otras cosas interesantes decía que los hijos y nietos de esos muchos miles de emigrantes rurales del interior vivían los recuerdos de sus orígenes de forma mítica, a través de los recuerdos orales de sus mayores campesinos. Muchas veces, mitificados más aún, por la desaparición de esos lugares, por inundaciones para hacer pantanos, por repoblaciones forestales del ICONA o por el abandono físico que los convirtieron en paredones y ruinas. Un poco, el melancólico mundo novelesco de Julio Llamazares (cuyo pueblo, en León, existe aún bajos aguas embalsadas)

Algo así, una identidad mítica basada en recuerdos heredados, pasa también con la memoria republicana en España. Los más proactivos buscadores de los restos de los miles de desaparecidos son ya nietos y biznietos.  Y todo ello pese al intento de genocidio franquista, por encima o por debajo del intento propagandístico masivo por ensuciar y borrar esa memoria…

Algo así imagino que puede ocurrir también con la memoria del movimiento obrero (sindicatos temibles, un movimiento anarquista que solo tiene parangón en España) en USA. Allí la represión fue brutal, a las bravas, como son las cosas por allí. La patronal no tuvo empacho en deslocalizarse de Este a Oeste para debilitar a los sindicatos, ni en infiltrarlos con mafias y policía. Solo podemos imaginar el machacamiento de la publicidad allí, desde los tiempos pioneros, o sufrir el obsesivo mensaje de la “misión” providencial del país para el mundo…

A pesar de todo ello, por lo que me voy enterando, esa memoria de lucha y orgullo renace, titubea, pero está viva por aquí, por allí …

Lectura y corrupción

Ignacio Sánchez-Cuenca ha explicado muchas veces que, de los factores que acostumbramos a relacionar con la corrupción (sistema electoral, reformas legislativas…) el único que los estudios demuestran que tiene una relación directa, de causa-efecto es, justamente, uno del que no se habla: la proporción de lectores de prensa (prensa independiente y crítica, se entiende). A mayor número de lectores por cada mil habitantes, menor índice de corrupción política. En España, el número de publicaciones independientes y críticas es mínimo y la cantidad de lectores es irrisoria. La consecuencia, en términos de corrupción, la tenemos a la vista.

Frente Popular de Judea

La película de los Monty Python “La vida de Bryan” hizo popular el ficticio Frente Popular de Judea para aludir a la difícil, por no decir imposible, unidad política de las izquierdas. En algunos medios españoles se ha vuelto a oír el término aplicado a ese hipotético frente popular formado por Podemos, IU (o parte de ella), Compromís y no sé cuantas de esas construcciones improvisadas y de nombres variables que llaman “confluencias”. Es demasiado fácil el paralelismo entre Bryan, hijo bastardo de un soldado romano y una feminista judía que nació el mismo día que Jesucristo y al que mucha gente confundía con el Mesías, y el líder de Podemos, pero es tentador. Falta, eso sí, la versión latina de consignas combativas como el “Romani, ite domum”, que, al menos, animarían un poco el cotarro. No, sino que en este otro Frente Popular de Judea todo es tan políticamente correcto que Iglesias presenta ahora a Podemos como ¡el nuevo partido del orden! en su afán irreal de atraerse los votos de los timoratos y bienpensantes. De modo que asistimos a otra nueva versión de la vida de Bryan pero acorde con estos tiempos políticos: desmayados y sin tensión, aburridos y cortesanos, insoportablemente insustanciales…

Políticos gárrulos

El consejero de Justicia de Andalucía se ha dejado caer con que “si sube Podemos, quiere decir que la sociedad está enferma”. En sus cortas luces de político gárrulo, ni se ha dado cuenta de que al decir semejante barbaridad, razonaba del mismo modo que los regímenes totalitarios, que siempre han declarado locos a los que se oponen a sus designios. Es sabido que la proliferación de hospitales psiquiátricos destinados a la “re-educación” de los desviados acompañó, en sus mejores momentos, a los regímenes estalinista, maoísta o norcoreano por citar solo tres casos muy conocidos.

En realidad, los conceptos de enfermedad o locura no se pueden entender más que, en términos estadísticos, como desviaciones o alteraciones de “lo normal”, como una curva que se sale de madre. Si “lo normal” en unas elecciones es que la gente vote a los partidos de siempre, a los del orden institucional, a los “normales”, nada más natural que considerar enfermos o locos a quienes quieren romper esa sana previsión. Así se entiende que, para el caso de este despejado consejero, los que piensan votar a Podemos están enfermos de acostarse…