Gioconda Belli, "Amo a los hombres y les canto"

Para quien no conozca la poesía de la escritora nicaragüense Gioconda Belli (Managua, Nicaragua, 9 de diciembre de 1948), tumultuosa, alegre y retozona como un niño, terremoto o maremoto, pagana y cósmica, “fieramente humana”, este poema, tal vez, puede ser una sorpresa, un regalo especial que espero que disfruten amigos y lectores. Acompaño “estos poemas que escribo y lanzo al viento” de un vídeo (al final de la entrada) compuesto por Mercedes Pérez, a quien pertenece también la voz, para los enamorados de la imagen y la escucha más que de la lectura.

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Amo a los hombres
y les canto.

Amo a los jóvenes
desafiantes jinetes del aire,
pobladores de pasillos en las Universidades,
rebeldes, inconformes, planeadores de mundos diferentes.
Amo a los obreros,
esos sudorosos gigantes morenos
que salen de madrugada a construir ciudades.
Amo a los carpinteros
que reconocen a la madera como a su mujer
y saben hacerla a su modo.
Amo a los campesinos
que no tienen más tractor que su brazo
que rompen el vientre de la tierra y la poseen.
Amo, compasiva y tristemente, a los complicados
hombres de negocios
que han convertido su hombría en una sanguinaria
máquina de sumar
y han dejado los pensamientos más profundos,
los sentimientos más nobles
por cálculos y métodos de explotación.

Amo a los poetas -bellos ángeles lanzallamas-
que inventan nuevos mundos desde la palabra
y que dan a la risa y al vino su justa y proverbial importancia.
que conocen la trascendencia de una conversación
tranquila bajo los árboles,
a esos poetas vitales que sufren las lágrimas y van
y dejan todo y mueren
para que nazcan hombres con la frente alta.
Amo a los pintores -hombres colores-
que guardan su hermosura para nuestros ojos
y a los que pintan el horror y el hambre
para que no se nos olvide.
Amo a los solitarios pensadores
los que existen más allá del amor y de la comprensión sencilla
los que se hunden en titánicas averiguaciones
y se atormentan día y noche ante lo absurdo de las respuestas.

A todos amo con un amor de mujer, de madre, de hermana,
con un amor que es más grande que yo toda,
que me supera y me envuelve como un océano
donde todo el misterio se resuelve en espuma…

Amo a las mujeres desde su piel que es la mía.
A la que se rebela y forcejea con la pluma y la voz desenvainadas,
a la que se levanta de noche a ver a su hijo que llora,
a la que llora por un niño que se ha dormido para siempre,
a la que lucha enardecida en las montañas,
a la que trabaja -mal pagada- en la ciudad,
a la que gorda y contenta canta cuando echa tortillas
en la pancita caliente del comal,
a la que camina con el peso de un ser en su vientre
enorme y fecundo.
A todas las amo y me felicito por ser de su especie.
Me felicito por estar con hombres y mujeres
aquí bajo este cielo, sobre esta tierra tropical y fértil,
ondulante y cubierta de hierba.
Me felicito por ser y por haber nacido,
por mis pulmones que me llevan y me traen el aire,
porque cuando respiro siento que el mundo todo entra en mí
y sale con algo mío,
por estos poemas que escribo y lanzo al viento
para alegría de los pájaros,
por todo lo que soy y rompe el aire a mi paso,
por las flores que se mecen en los caminos
y los pensamientos que, desenfrenados, alborotan en las cabezas,
por los llantos y las rebeliones.
Me felicito porque soy parte de una nueva época
porque he comprendido la importancia que tiene mi existencia,
la importancia que tiene tu existencia, la de todos,
la vitalidad de mi mano unida a otras manos,
de mi canto unido a otros cantos.
Porque he comprendido mi misión de ser creador,
de alfarera de mi tiempo que es el tiempo nuestro,
quiero irme a la calle y a los campos,
a las mansiones y a las chozas
a sacudir a los tibios y haraganes,
a los que reniegan de la vida y de los malos negocios,
a los que dejan de ver el sol para cuadrar balances,
a los incrédulos, a los desamparados, a los que han
perdido la esperanza,
a los que ríen y cantan y hablan con optimismo;
quiero traerlos a todos hacia la madrugada,
traerlos a ver la vida que pasa
con una hermosura dolorosa y desafiante,
la vida que nos espera detrás de cada atardecer
-último testimonio de un día que se va para siempre,
que sale del tiempo y que nunca volverá a repetirse-.
Quiero atraer a todos hacia el abrazo de una alegría que comienza,
de un Universo que espera que rompamos sus puertas
con la energía de nuestra marcha incontenible.
Quiero llevaros a recorrer los caminos
por donde avanza -inexorable- la Historia.
Porque los amo quiero llevarlos de frente a la nueva mañana,
mañana lavada de pesar que habremos construido todos.

Vámonos y que nadie se quede a la zaga,
que nadie perezoso, amedrentado, tibio, habite la faz de la tierra
para que este amor tenga la fuerza de los terremotos,
de los maremotos,
de los ciclones, de los huracanes
y todo lo que nos aprisione vuele convertido en desecho
mientras hombres y mujeres nuevos
van naciendo erguidos
luminosos
como volcanes…

Vámonos
Vámonos
Vámonoooos!!!

Vídeo-Poema. Poema de Gioconda Belli en la voz de Mercedes Pérez. Composición Mercedes Pérez.

AMO A LOS HOMBRES Y LES CANTO. Gioconda Belli
by Mercedes e Isabel on YouTube

Dice el wikipedista de su obra poética:

Sus poemas aparecieron por primera vez en el semanario cultural La Prensa Literaria del diario La Prensa de su país. Su poesía, considerada revolucionaria en su manera de abordar el cuerpo y sensualidad femenina, causó gran revuelo. Su libro Sobre la grama le valió en 1972, el premio de poesía más prestigioso del país en esos años, el Mariano Fiallos Gil de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN). En 1978 junto a Claribel Alegría, obtuvo el prestigioso Premio Casa de las Américas en el género poesía por su libro Línea de Fuego, obra que escribió mientras se encontraba viviendo exiliada en México a causa de su activismo revolucionario y que refleja su sentir sobre la situación política de Nicaragua.

Apuntes, 3

Nuevos yacimientos

navaja-suizaHe asistido esta mañana, junto a mis alumnos de Bachillerato, a una charla sobre ¡nuevos yacimientos de empleo!… Qué nombre más inquietante y siniestro: los empleos como pepitas de oro, que hay que buscar bajando a la mina, separándolos de la ganga… O asociado a explotación, o a yacer, como sugerían dos amigos…

En realidad hablaron del empoderamiento, la necesidad de emprendedores… Los nuevos tópicos bienpensantes, tan profundamente hipócritas y falsos, con los que pretenden ilusionar a las nuevas generaciones. La necesidad de la neolengua para velar la genuflexión de todos ante el capital y sus necesidades: el rey desnudo…

En la dirección del viento

Teniendo a la vista el Darwin más descarnado, queda en entredicho que el animal humano suponga un avance respecto a las demás especies. Queda negada también la idea de “progreso” tan entremetida en nuestro imprinting político. El hecho clave de la evolución, tal como la describe Darwin, es que no tiene objetivo. En sus palabras:

No parece que haya más esquema en la variabilidad de los seres orgánicos y en la acción de la selección natural que en la dirección en que sopla el viento.

Sin embargo, hasta el mismo Darwin reaccionó ante una idea tan desconsoladora. En la última página de El origen de las especies leemos:

De momento podemos echar una mirada profética al futuro para vaticinar que será la especie común y ampliamente difundida, perteneciente a los grupos más grandes y dominantes dentro de cada clase, la que al final prevalecerá y procreará especies nuevas y dominantes (…), podemos estar seguros de que la sucesión ordinaria por generación no se ha roto ni una sola vez, y que ningún cataclismo ha asolado el mundo entero. Por lo tanto cabe esperar con cierta seguridad un futuro seguro de larga duración. Y como la selección natural funciona únicamente por y para el bien de cada ser, todos los atributos corpóreos y mentales tenderán a evolucionar hacia la perfección.

Ni el mismo Darwin aceptó plenamente las consecuencias de su propia teoría, que nos deberían hacer tan extremadamente humildes. De hecho, las versiones de la evolución más populares no son del propio Darwin. Herbert Spencer, uno de los profetas del capitalismo, fue el que acuñó la expresión “supervivencia del más fuerte”.
Fue Lamark, por su parte, quien creó la versión de que los rasgos adquiridos durante la vida de un organismo serían heredados por la siguiente generación. Él también creía que la evolución se dirigía hacia la perfección.

El Antropoceno en que vivimos, y sus consecuencias, entre ellas la posible desaparición de nuestra especie, el corte civilizatorio a que nos ha traído el capitalismo (hijo bastardo del darwinismo social) supondrían un enorme desengaño para el Darwin más acomodado y para los darwinistas.

(Todo esto, a raíz de la lectura de un ensayo de John Gray, La comisión para la inmortalización, sobre el espiritismo en la generación de intelectuales y científicos victorianos a que también perteneció Darwin. Otro día volveré sobre la investigación científica tan particular de la que se habla en este libro)

Apuntes, 2

demonizacion-clase-obreraBárbaros o ilotas

Pierre Rosanvallon, en su La société des égaux, cita un artículo de Le journal des débats de 1831 como representativo de una asociación, común en la época, entre la clase obrera y los bárbaros. Traduzco:

Los bárbaros que amenazan la sociedad no están en el Cáucaso ni en las estepas de los Tártaros; están en las barriadas de nuestras ciudades manufactureras.

También, según el sociólogo francés, fue común el término ilota (los siervos de Esparta, un escalón por encima de los esclavos) para nombrar esa situación de enajenación social que se otorgaba al proletariado, “aquellos que han quedado fuera”, según Auguste Blanqui.

Los miserables son acusados, en estos años, de que su conducta desordenada es la causante de su triste condición social, con lo cual, queda justificada la desigualdad. La mala conciencia burguesa la explica una y otra vez como consecuencia de la imprevisión, el derroche, la corrupción, la gula o la afición a la bebida…

¿Heredan esa condición de ilotas, de bárbaros, los emigrantes poscoloniales contemporáneos? Tengo que leer, para profundizar en esto, La demonización de la clase obrera, de Owen Jones, sobre el odio a los chavs (¿equivalentes a nuestros canis, chonis o pelaos?) en la sociedad británica actual …

* * *

Hablan y hablan sin cesar, pero no dicen nada…

La educación en España ha entrado en un laberinto como el del Minotauro, y lo que es peor: sin un hilo como el de Ariadna para reencontrar la salida. La enseñanza de la filosofía o la Música desaparecen de las enseñanzas medias. A lo que veo en un adelanto del programa electoral de Podemos, donde no se las menciona, van a seguir los despropósitos u ocurrencias de lunáticos: se habla ahí de introducir en la ESO una asignatura-cosa a la que llaman “Inteligencia emocional”. ¡Cuánto más hermosa y llena de sentido era la llamada de Piaget: “Más corazones para las aulas…”!

En ese mismo programa se reclama una enseñanza universal ¡desde los 0 años! La infancia expropiada, los niños criados y educados por funcionarios del Estado… ¡Qué grima!

A una de las “lumbreras” del pensamiento español, José Antonio Marina, asesor de estas cosas para alguno de los partidos políticos emergentes, embarcado en su particular visión de la necesaria reforma del sistema educativo, se le “ocurre” reinventar la rueda y recupera la vieja idea de relacionar los sueldos de los maestros con los resultados de sus alumnos. O sea, la productividad capitalista traducida en porcentajes de aprobados.

¿Pero con qué tipo de materia prima trabajamos los profesores y qué mercancía elaboramos y ponemos en el Mercado? Con los niños, naturalmente, una mercancía delicada y fundamental para la reproducción especializada de los trabajadores según las leyes de la competencia … Así de crudo, atrevámonos a decirlo.

Se aprende a pesar de todo esto, en los despistes o momentos mágicos, entre las líneas … Todo lo demás es la famosa historia llena de ruido y furia contada por un idiota, según el exacto diagnóstico sobre la historia humana de Shakespeare, hace ya cuatro siglos.

* * *

Territorializarnos

Tal vez no deberíamos dejarnos enredar más por ese círculo vicioso de los derechos y deberes. Al plantear las cosas en términos de “derechos” adoptamos la configuración de una mónada o país cuyas fronteras están definidas por su contrario: los “deberes” o los “derechos de otro”. Ocurre así con todos los conceptos: cada uno se define por la negación de su complementario. Así “libertad”, definida (¿y cómo demonios se puede definir eso?) por su contrario “esclavitud”, solo que como, en realidad, la libertad es un término negativo, libertad de algo o frente a algo, su complementario -como aún enseñan- es el “libertinaje”, la libertad mal entendida, digamos…

En esta entrada del blog yo ensayaba otro intento de salir de esos cercos del pensamiento, con la ayuda de unas metonimias hechas con las manos, de tal manera que, frente a la mano que pide y la mano que da, un eje en el que los derechos son entendidos como reivindicaciones (la mano que pide) y su conquista como concesiones (la mano que da), solo queda como salida la mano que toma: la que conquista y coge. O, como lo decía Deleuze, de forma tan bonita: territorializarnos, desplegando nuestro deseo -conceptualmente, sentimentalmente, prácticamente- en los distintos territorios en que fluye la vida, haciéndonos nómadas cotidianos…

Es esa incitación a tomar las riendas de nuestras vidas, a autogestionarnos, a resolver nuestras cosas (un eco de esa llamada llegaba aún a la afirmación atribuida a Stallman, cuando afirmaba añorar los tiempos en que los hombres eran hombres y desarrollaban sus propios drivers) propia del anarquismo, la que siempre me ha hecho sentirme cercano del pensamiento libertario, del personalismo, del socialismo antiautoritario sin más paraíso que el seamos capaces de crear con nuestras propias manos, ocupando y desocupando el territorio de nuestro deseo …