Claros en el bosque

Blog de Manuel Jiménez Friaza

Meditación etimológica sobre la corrupción: la inquietante estirpe del «rumpere» latino

Por Manuel Jiménez Friaza, hace 1 año y 5 meses

El verbo latino rumpere avisa al oído, en su misma naturaleza onomatopéyica, de su inquieta y perturbadora descendencia lingüística. corrupciónSobre ello escribí, a  finales de la primavera pasada, en el rincón que tengo en la bitácora de mi instituto donde, de tarde en tarde, al azar de los finales de curso, escribo algunas reflexiones sobre educación, alejándome en lo posible de los tópicos y memes pedagógicos y políticos que tienen tan asfixiado y enrarecido el mundo de la enseñanza. Allí tomaba, como cabo del hilo de la meditación, un «club de interrumpidores» que aparece en la última novela de Enrique Vila-Matas y que yo extrapolaba como metáfora al ambiente de las aulas contemporáneas, verdadero tema de aquel texto, que el lector curioso puede leer aquí. La triste actualidad de la corrupción me hace retomar aquel hilo.

Y es que, en efecto, las onomatopeyas de esta inquieta familia de palabras, con su evocación de ruidos de piedras arrastradas por un río, de papeles que se arrugan y titran, de cortes, sesgos, rajas, resquebrajamientos, parece cobrar una especial y enfática vitalidad en estos días. Pronúncielas, si no, el lector, con énfasis consonántico: «irrumpir», «disrrumpir», «interrumpir», «prorrumpir», «corromper»... La hijas del rumpere latino nombran (y crean, al nombrar, como hacen siempre las palabras) la cacofonía y estridencia de nuestro tiempo. Iluminan en sus variantes todas las acciones que destrozan, rompen, hacen pedazos, destruyen, rompen cualquier continuidad. Si nos dejamos llevar por la asociación libre a objetos o rasgos contemporáneos: móvil, coche, gritos, sofiones, bombas, tiros, drones, prisas, disrupciones, interrupciones, irrupciones, corrupciones...

Co (cum, con) rumpere, he ahí el verbo (con sus sustantivos y adjetivos) de actualidad. Romper, destrozar, hacer pedazos, destruir... ¿Qué? El discurso racional, la continuidad psíquica, la coherencia, la honestidad. La catarata por la que se despeña el río. Pero delante de  rumpere aparece con, en compañía: romper, destrozar, destruir con otros, junto a otros, con la complicidad de más. O con la ayuda de cosas, de instrumentos, de ideas, de guiños, de amenazas, de debilidades...

Dis rumpere, he aquí el verbo de moda en las tutorías, en las jefaturas de estudios de los colegios o institutos: el «alumno disruptivo» es el que rompe (destroza, hace pedacitos pequeños, diluye en la cacofonía) la continuidad discursiva de las palabras del profesor, la cadena racional de causas y consecuencias, de los ejemplos y metáforas, de los apólogos o historias, argumentos y contra argumentos. La disrupción 1 rompe la transmisión de saber entre las generaciones, el relevo, la continuidad del proyecto civilizatorio. Pero se aseguran las leyes de la herencia, de la propiedad: patrimonio (las cosas del padre) frente a matrimonio (las palabras de la madre, su manera de amar, de mirar el mundo). Diruptus, el participio pasado, da «derrota» en español.

La co-rrupción (recordemos: unos con otros, entre conmilitones, en pandilla, con ayudas, con instrumentos e ideas; eso significa co-) rompe la continuidad psíquica, la ley moral, la esfera pública; el mundo (en un signficado secundario, mundus: limpio; inmundus: sucio, pútrido) se vuelve inmundo.corrupcion

Su carácter inmundo se acrecienta, además, porque el foco ilumina a una parte de los pandilleros que conforman el co- de la co-rrupción: a los políticos y mandamases. Pero deja en la sombra a los co-rruptores, los que tientan y ofrecen, insinúan, prometen, alivian los pruritos morales, aligeran conciencias, regalan, alaban y engolan la muelle impunidad. Los que se ocultan: los ricachones. Tal como en la historia de Eva y la manzana; Eva, la debilidad, la curiosidad pecadora... ¿Y la serpiente? No se le entiende ni oye: bisbisea, se arrastra, se oculta, desaparece... La aliteración de la s, presente siempre en las palabras que nombran el silencio, la amenaza. Los corruptores sisan, sisean, bisbisean, se arrastran en la sombra: la serpiente

La corrupción irrumpe en la ley moral y disrumpe el cielo estrellado que junto a ella hacía feliz a Kant 2: «Dos cosas llenan el ánimo de admiración y respeto, siempre nuevos y crecientes, cuanto con más frecuencia y aplicación se ocupa de ellas la reflexión: el cielo estrellado sobre mí y la ley moral en mí.» La corrupción interrumpe la admiración y el respeto de la reflexión de Kant, como la disrupción prorrumpe en gritos o risas en la explicación del profesor.

Más allá de la dimisión de Rajoy y sus secuaces o la investigación necesaria de Mercadona y sus conmilitones empresarios, este -que he intentado iluminar desde otro ángulo con ayuda de las etimologías-, es el verdadero efecto devastador de la irrupción de la corrupción: volver inmundo el mundo, interrumpir, disrumpir la razón, el saber, la ley moral: romper en pedacitos, rajar, crujir, hendir, destrozar, hacer añicos...

Autor: Manuel Jiménez Friaza

  1. Por una de esas extrañas distracciones de la RAE, en su diccionario no aparece el sustantivo 'disrupción', aunque sí el adjetivo 'disruptivo'. En la sección «Arcerca de» del blog me ocupo de ello un poco más por extenso
  2. I. Kant, Crítica de la Razón Práctica

1 comentario

#1. Mesalina, hace 1 año y 5 meses

Perdida en la disrupción, que con tanto dato no sé dónde ponerla/me. Interrumpir, irrumpir, prorrumpir – se prorrumpe en aplausos-, corromper… (Me gusta, a 8, o a 2, o a 6, o a 10, o a 23, o a 3.000 les gusta este tema y un millón o más hablan en este momento de él.) A mí lo que más me corrompe es que el verbo RUMPO – IS – ERE- (ojo ahora) RUPI – RUPTUM que tan bien quedaba como 'romper' 'desmenuzar'… se haya asociado, ya en tiempos reales y antiguos del latín clásico, con esos otros significados por mor de, o por asociación con, los prefijos. Y generan significados corrompidos, irrumpen en las desinencias, interrumpen los participios y rompen las conjugaciones.
Siempre nos quedará la etimología (o París)

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